
En el camino de la investigación 57
Quisiera contarles desde mis ojos como vi
y me tocó vivir estos días tan difíciles.
Al principio cuando del colegio nos comunicaron
que teníamos que regresar a casa, la verdad la noticia
no parecía para nada mala; ya saben a lo mejor serían
unos días de descanso en casa; pero, poco a poco, fui
descubriendo que no sería así; con el pasar de los días
las cosas se iban poniendo más graves.
De pronto en la bella ciudad de Guayaquil las cosas
se salieron de control y a diario las noticias eran más
y más negativas [1].
La verdad me vino muy bien las clases por medios
digitales, principalmente el Zoom ha sido la salvación
para poder conectarnos diariamente con nuestros pro-
fesores y profesoras; y con compañeras y amigas; eso
me dio mucha tranquilidad y despejó mi mente; em-
pezamos con las clases; y luego por la tarde, me dedi-
caba a hacer los deberes y tareas. Lo cierto que sin
darnos cuenta de repente nos tocó hacernos de nuevos
hábitos de estudio.
Pero en este momento me permito hacer un parén-
tesis sobre el uso de una herramienta fundamental en
esta “nueva realidad” educativa... el Internet.
Hasta ahora les he comentado la realidad de mi
hermana menor y la mía, en donde mi hermana menor
también se ve afectada; en mi casa durante todo este
tiempo de pandemia hemos dispuesto de tres computa-
doras en casa: dos propias y una laptop del trabajo
de mi papá con la que él realiza su teletrabajo; es
decir, gracias a Dios no hemos tenido inconvenientes
por falta de equipos o de conectividad.
Pero esa fortuna no es la de todos; al frente tengo
mis vecinas que están en décimo y octavo de básica y
no disponen de servicio de Internet ni de computado-
ras y he sido testigo lo difícil que es; al principio les
prestábamos una máquina o el Internet; pero cada vez
se hizo más difícil colaborar con ellas; mi hermana y yo
teníamos clases por video; y mi papá tenía reuniones
de trabajo y capacitaciones a las mismas horas.
Pero jamás mis vecinas se rindieron de continuar
sus estudios, todos los días se ingeniaban la forma de
continuar y no decaer; me contaron que utilizaban un
celular para conectarse a sus clases y si les tocaba a la
misma hora, una de ellas recibía y la otra se perdía su
clase y al siguiente día intercambiaban.
Fui testigo de un ejemplo claro de ¡QUERER ES
PODER!
Son tantas cosas de las que en tres meses he sido
testigo...
Las profesoras y profesores han sido muy ingeniosos;
como tareas nos han pedido realizar, una serie de ac-
tividades muy distintas a las acostumbradas; lo cual
considero nos ha ayudado en nuestra salud emocional
y psicológica; permítanme les cuento algunas: Hice un
video en el Día del Libro invitando a las niñas, niños,
jóvenes en general a leer en la cuarentena; haciéndoles
notar que un libro y nuestra imaginación nos llevarán
muy lejos de nuestros encierros en el hogar a mundos
de fantasía, tan diversos como la propia imaginación.
Me acuerdo de un video que hice de una muy sen-
cilla receta de cocina “crepes rellenas de Nutella y
frutas”, me quedaron deliciosas; pero mucho más de-
licioso fue el momento que al hacer el video me pase
con mi hermana y mis papis...
El último video que les voy a contar, fue uno que
hice explicando en Inglés cómo hacer un presente para
obsequiarlo a las madres en su día; tal vez mi favorito;
porque juntó mis hobbies favoritos: hacer manualidades
y practicar inglés; sumado al hecho que estaba dedi-
cado para mi mami, entonces de verdad le puse todo
mi corazón le llamé: “A GIFT FOR MY MOM”.
A la distracción que representa estar diariamente
en la ahora llamada “educación virtual”, debo sumar
la tranquilidad que nos han propiciado mis padres;
haciéndonos sentir muy seguras y tranquilas; ahora
entiendo a cabalidad lo que significa frases tan usadas
como: “No hay mejor lugar en el mundo que nuestro
hogar”.
Más que nunca me he sentido protegida y cuidada
por mis padres; así mismo creo que en este tiempo les
he llegado a conocer más; ahora me doy cuenta todo el
trabajo que representa para mi mami llevar el hogar;
teniendo en estos días que ser doblemente cautelosa y
preocupada en el cuidado y aseo en la casa, el especial
trato que ahora debe dar a los alimentos, la ropa, los
utensilios, etc. Ahora también entiendo en qué consiste
el trabajo de mi papá; la gran responsabilidad que pe-
san sobre sus hombros; y cómo silenciosamente desde
su computadora intenta resolver de la mejor manera
los problemas de los usuarios de un servicio público.