REVISTA
JUVENTUD Y CIENCIA SOLIDARIA:
En el camino de la investigación
La lectura como elemento clave para
el crecimiento personal
Flavia Isabel Aguilar Carpio
Flavia Isabel Aguilar Carpio
, tengo 16
años y estoy cursando el segundo año de
Bachillerato en la Unidad Educativa Pasos.
Espero seguir una carrera universitaria que
cumpla con mis expectativas personales,
y, que a la vez me permita ser útil para
la sociedad. Me apasionan la lectura y el
fútbol, disfruto ver películas y escuchar
música.
Resumen
Se está atravesando una crisis cultural que, en buena
parte, quizás viene explicada por un cada vez mayor
desapego a la lectura. En este artículo se proponen,
desde la mirada de una adolescente, algunas posibles
causas que explicarían esta ausencia de la costumbre
de leer que ahora existe en los venes.
Se plantea que la forma en la que se promueve la lec-
tura en niños y venes, tanto el hogar como en los
centros de estudio, no es la adecuada y que la irrupción
de la tecnología, influye negativamente en la decisión
de lectura.
Para esto, se analiza información estadística, se incluye
la opinión de algunos autores sobre el tema tratado y
la opinión de la misma autora por tener conocimiento
de causa y ser parte del grupo sobre el que se rea-
liza el análisis. El material revisado demuestra muy
poco apego a la lectura a nivel nacional, y la poca
importancia que desde la sociedad se le otorga a este
ámbito. Se espera que los organismos públicos y las
instituciones educativas, tomen cartas en el asunto y
valoren la enorme importancia que tiene la lectura en
el crecimiento personal y en el desarrollo de la sociedad.
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22 Juventud y Ciencia Solidaria
Palabras clave:
libro, lectura, adolescente, educación,
sociedad, sistema educativo
Explicación del tema
No es la primera vez que se debate este tema; ante
los ojos de otras personas puede parecer una situación
cuya única explicación es que los libros, comparados
con la tecnología que se tiene hoy en día, son aburridos.
Es triste pensar que puede existir una generación que
nunca va a experimentar la magia de un libro, su olor,
su textura, lo que significa pasar páginas y embarcarse
en una aventura, en un sueño.
Se pueden encontrar libros en una simple piedra
hasta en un soporte electrónico, lo que marca la dife-
rencia siempre será el contenido y, por lo tanto, el
aprendizaje que alcance el lector; por esa razón en la
antigüedad se prohibieron el acceso a ciertos libros,
se quemaron bibliotecas, se censuraron autores; fue
(y quizás aún lo sea) una forma usada por quienes
mantienen el poder, de limitar el conocimiento. No
importa si un libro trata de matemáticas o de ciencia
ficción, una persona que lee siempre va a destacarse y
no es solo por el amplio vocabulario y conocimiento
que se adquiere, sino por lo que ocurre con la mente,
la abre para entender el mundo de una mejor manera.
Ahora que ya se comprendió lo que en verdad sig-
nifica un libro, se puede empezar a analizar las causas
por las cuales los adolescentes ya no leen, y se debe
empezar por las escuelas. Estas instituciones no hacen
más que mostrar a la lectura como una tarea más,
creando un sentimiento de aversión hacia los libros,
pese a que está claro que los niños que leen desde
pequeños, encuentran fascinación en la lectura, son
mejores estudiantes y quedan inmunizados ante las
prácticas escolares de presentar la lectura como una
actividad tediosa y aburrida.
La pasión por los textos, y desde aquí nace otra
razón, surge en la familia, son los padres y hermanos
quienes incitan a tener una vida llena de lectura o
no, en otros casos, muchos venes encuentran en los
libros una forma de escaparse de la realidad que están
viviendo.
Si se habla de estadísticas, según una encuesta del
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos realizada
en 2012, el 26,5 % de los ecuatorianos no dedica tiempo
a leer, el 56,8 % no lo hace por falta de interés y el
31,7 % por falta de tiempo. Ante estos datos se pueden
concluir varias cosas: el hecho de que no existan en-
cuestas actuales sobre la lectura, demuestra que los
Ministerios de Educación y el de Cultura y Patrimonio
no tienen mayor interés en investigar para cambiar
esta realidad.
Con esto se comprueba que una de las razones prin-
cipales por la que a los adolescentes no les interesa
la lectura es porque no se tienen buenas bases en el
sistema educativo. «El deber de educar consiste en
enseñar a los niños a leer, a iniciarlos en la literatura,
en darles los medios de juzgar libremente si sienten o
no la “necesidad de los libros”» [1].
El autor francés Daniel Pennac también señala que
no se puede obligar a amar como no se puede obligar
a leer y ese es el problema que existe hoy en día; los
venes prefieren ver la televisión o usar su celular
antes que tener que cumplir con esa obligación, que es
leer.
Por lo tanto, parecería ser una dificultad la forma en
la que se inculca la lectura, pues debería ser promovida
y estimulada de una manera positiva que muestre los
beneficios que esta genera en el crecimiento personal.
La lectura requiere un proceso adecuado que no sig-
nifique un acto tedioso o de obligación si esto es así,
como dice Aguilar en [2] «... se formarán malos lectores
y, en consecuencia, hasta el Quijote les parecerá un
adob.
En Finlandia, un país que tiene uno de los mejores
sistemas educativos del mundo se cree que los niños
deben empezar a leer desde los 7 años, y no para con-
seguir buenas notas, sino como algo fundamental en su
formación, antes de los 7 años lo único que hacen los
niños es adaptar su mente a la cultura letrada, porque
tienen claro que este proceso no se puede imponer, es
algo que se aprende, nace en casa y se fortalece en
escuela.
En este país nórdico se unen la familia, la escuela
y las estructuras socioculturales como una base de su
modelo educativo donde, según [3], existe un ambiente
donde la discusión y la crítica del día a día desarrollan
la capacidad de abstracción y análisis, formulación de
conceptos y nacimiento de ideales en un niño.
En el camino de la investigación 23
Por lo tanto, se puede entender que tanto el sistema
educativo como los factores no escolares son determi-
nantes. No existe ninguna técnica o manual que logre
que un adolescente lea, si este no está acondicionado
para ello, al debate de ideas, la apreciación de rit-
mos y melodías, a la cultivación de imaginación y el
pensamiento.
Los libros que he leído sin duda me han marcado y
han sido claves en mi crecimiento personal. Una de las
sagas de libros que me atrapó más es la de Harry Pot-
ter escrita por J. K. Rowling, siento que desde que leí
aquellos libros veo al mundo de una manera diferente,
mientras leía los siete libros me transportaba a otro
lugar, a otra realidad, además de despertar mi imagi-
nación. Estos libros me concienciaron, pues hablan de
temas de tolerancia, honestidad, solidaridad, amistad,
amor e igualdad social y, sobre todo, me hicieron creer
en el esfuerzo y superación personal.
Figura 1.
Portada del libro número 3 de la saga: Harry
Potter y el prisionero de Azkaban
Fuente: Autora
Otros libros que han sido importantes en mi de-
sarrollo son los de la trilogía de Silber, escritos por
Kerstin Gier; fueron mis primeras lecturas, y tratan
de los sueños lúcidos, algo que captó completamente
mi interés. Considero que son muy importantes pues
me impulsaron a entrar en este mundo de lectura, ya
no como niña, sino como adolescente.
Figura 2.
Portada del último libro de la trilogía de Silber:
El tercer libro de los sueños
Fuente: Autora
Puede parecer contradictorio el hecho de que hable
de lectura y todavía no haya leído los mejores libros
de la historia, pero todo tiene su tiempo, Cien años
de soledad por el gran Gabriel García Márquez se en-
cuentra esperándome en mi velador, ansioso de que lo
lea y me adentre en aquel mundo del realismo mágico.
Figura 3.
Portada de Cien Años de Soledad (edición con-
memorativa)
Fuente: Autora.
En definitiva, el adolescente que tiene como hábito
regular la lectura, reconoce que descubrir sus benefi-
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cios es algo invalorable, incluso conceptos que son muy
difíciles de entender o historias que solo se pueden em-
pezar a leer cuando uno está completamente preparado,
resultan más fáciles de manejar cuando la lectura es
parte de una forma de ver la vida, además, como negar
que un beneficio adicional de la lectura es que también
enseña a escribir mejor. Cuánta razón tenía Jorge Luis
Borges cuando dijo que, de los diversos instrumentos
creados por el hombre, el más asombroso es el libro.
Conclusiones
Se dice que en la etapa de la adolescencia es donde
la lectura se encuentra menos presente, se afirma esto
como si fuera algo que depende netamente de los
venes, cuando realmente no es así. Es necesaria una
política pública que señale los mecanismos adecuados
para que el incentivo a la lectura, especialmente en los
centros de estudio, sea la adecuada.
Seguramente, no es coincidencia que sociedades
en donde se promueve positivamente la lectura, son
actualmente reconocidas como de avanzada, en donde
la educación basada en la apreciación de la lectura se
reconoce como puntal del desarrollo. En nuestro país,
la falta de preocupación por parte de las autoridades,
el poco interés de promoción de la lectura al interior de
las familias y bibliotecas en los hogares reemplazadas
por aparatos tecnológicos, vienen causando una crisis
cultural que de alguna manera se manifiesta en nues-
tras decisiones y quién sabe, en la forma en la que se
ha gobernado el país.
Referencias
[1] D. Pennac. (2006), Como una novela. Obtenido de
shorturl.at/dzER7
[2] F. Aguilar, La lectura en tiempos tecnológicos, 2020.
Recuperado de: Revista Aguazal.
[3] Y. Vílchez, El placer de la lectura o lo que Finlandia
nos enseña, 2018. Universidad Privada del Norte.
short url.at/citG1