
68 Juventud y Ciencia Solidaria
conecté el mouse, abrí el editor y me puse a editar o al
menos hacía lo que podía, viendo videos y curioseando
en el editor iba creando mi propia obra maestra, claro,
desde mi punto de vista.
Figura 3. (Remasterizada) Momento decidido
Fuente: Autor
Después de tres horas, me estaba maravillando de
lo que acababa de hacer. Desde ese instante decidí que
era esto a lo que quiero dedicar mi vida. Exporté el
video a mi celular, se lo pasé a los integrantes del grupo,
se lo enseñé a mi familia y me dieron su aprobación.
Los integrantes descubrieron que les gustó mucho y
ahí regresó mi tranquilidad.
Al día siguiente, llegué al colegio, nunca había es-
tado tan feliz por algún deber. Entré al aula y una
compañera se me acercó y me dijo:
—Jordy, qué increíble está el video de su grupo.
¿Cómo lo hicieron?
Yo me encontraba asustado porque no sabía cómo
vio el video y también asombrado por la buena opinión
sobre el mismo. Empezó a llenarse el curso y muchos de
mis compañeros nos felicitaban; el susto se desvanecía
y me llenaba de felicidad y orgullo, pero aun así no
sabía cómo ellos lograron verlo. Intrigado hablo con
un integrante del grupo:
¯
Sabes, me gustó mucho que la mayoría nos haya
felicitado por el video.
¯
¡Guau! Andan diciendo por ahí que el video es
uno de los mejores, creo que la maestra nos debe
exonerar en el aporte.
¯
Sí. ¿No crees? Oye, pero ¿cómo todos pudieron
ver el video?
¯
¡Aaah!, es que yo se lo pasé a mi amiga para que
diera su aprobación y creo que ella, se los pasó
a otras personas. ¡Y ya todos nos admiran!
Al saber que este contenido no solo lo iba a ver la
maestra, sino medio curso no me ponía tan contento
que digamos, ya que me incomodaba saber que to-
dos iban a ver nuestras expresiones y dramatizaciones.
Esto hizo decaer mi entusiasmo.
Llegó la tan esperada clase de Lengua y Literatura;
me encontraba nervioso y asustado; sin embargo, den-
tro de mí, estaba súper seguro del trabajo que había
realizado, pero no lo suficiente para estar tranquilo.
Llegó la maestra y empezó a explicar por qué nos dio
poco tiempo, y yo ya dudaba que lo revisaría, por lo
que decía y cómo lo decía.
La maestra decidió darnos un día más para en-
tregar los videos, ya que algunos grupos no habían
terminado sus trabajos; eso me molestó mucho, ya que
nuestro grupo sí lo hizo, me acerqué a la maestra para
comunicarle que nosotros lo hicimos a tiempo. Ella
se asombró, nos calificó con 10 y mostró el video a
¡TODOS!
No debía tener miedo, ya que es un video, y los
videos son para observar, criticar y argumentar, fue
ahí donde me di cuenta de que el confundido era yo.
Tenía que estar orgulloso de lo que hice, no con miedo
de escuchar críticas, más bien tengo que escucharlas y
tomarlas en consideración para no caer en el mismo
error.
¿Divertirte o estresarte?
Después de mucho tiempo, me dediqué a apren-
der nuevas técnicas de edición, transición y sonido,
lamentablemente en mi portátil no podía seguir edi-
tando por problemas internos, me sentí un poco mal,
ya que pensé que no se podía hacer más; sin embargo,
existen infinidades de aplicaciones para editar desde
el celular. Pensaba que sería algo muy básico, pero a
veces nada es lo que parece.
Me descargué algunos editores y me puse a investi-
gar, iba borrando todos los que no me convencían. Me
desanimaba al saber que quedaban cada vez menos,
hasta que encontré uno. ¡Me agradó mucho desde el
primer momento! Me puse a buscar cualquier video
para editarlo, lo coloqué y era tal cual como en la
computadora, claro, con algunas excepciones.
En ese entonces estaba de vacaciones y me encon-
traba aburrido, así que decidí en grabar algo exper-