
En el camino de la investigación 53
para observar, enterarse y vigilar las acciones de otra
gente. Lamentablemente aparentar en los medios se
ha vuelto un estilo de vida, algo común, por lo que
no todo aquello que se muestra en el Internet es un
reflejo de la realidad.
Palabras clave:
redes sociales, postureo, aparentar,
perfil falso, aceptación social, popularidad, falsas apa-
riencias
Explicación del tema
En poco más de veinte años las redes sociales llegaron
a formar parte esencial en nuestra vida, es donde pode-
mos compartir nuestro día a día, gustos, ideales y
también nos permite estar en contacto con diferentes
personas sin importar la distancia. Cuando te descar-
gas alguna de estas redes te pedirá que crees tu perfil
para mostrarte al mundo, en el cual debes poner una
foto con una breve descripción y tus datos persona-
les, pero no es necesario que te expongas tal y como
eres, puedes aparentar para ser aceptado o aceptada
socialmente o para cubrir tus carencias personales,
puedes construir la imagen que tú quieras, con la que
te encuentres satisfecho y proyectársela a las demás
personas.
Las mentiras en las redes sociales y la necesidad de
aparentar para agradar están presentes todo el tiempo,
ya que estamos inmersos en una sociedad tóxica en
donde buscamos ser mejores que otros e intentamos
sacar la mayor ventaja posible a nivel social y emo-
cional, a esto también se le conoce como postureo, en
el que adoptas ciertos hábitos o actitudes para agradar,
satisfacer y demostrar que eres feliz, aunque eso no
sea verdad.
Sin darnos cuenta empezamos a vivir en una
ilusión y nos desconectamos de la realidad volvién-
donos mediocres, sin metas, tal vez con sueños como
de tener una mejor vida o más dinero, pero no hacemos
nada para convertir esa fantasía en un hecho.
Entonces, ¿nos sentimos fracasados y pensamos
que proyectar una imagen sea falsa o no, pero que
cumpla con los estereotipos sociales será la solución?
Lamentablemente sí, a nosotros nos premian por fingir
ser alguien que no somos, ¿con qué? Con likes, con
seguidores, y aunque sean solo unos simples números
nuestra estabilidad emocional y popularidad dependen
de ellos.
Las falsas apariencias tienen ese objetivo: aumen-
tar la vanidad y el narcisismo, por ejemplo, subir una
foto que al instante tenga muchos likes al principio
genera una satisfacción, pero que será corta, porque
pronto tu publicación será olvidada o remplazada por
otra que llamó más la atención hasta que tú vuelvas a
publicar algo y el patrón se repita. Sin darte cuenta te
encontraste atrapado en un círculo vicioso y la reacción
positiva de los usuarios se convierte en una adicción,
tanto así que llegas a depender de la admiración de la
gente.
Otro gran problema es el anonimato que permite
el Internet, por lo que peligros, como el de los perfiles
falsos surgen. Como expresé al inicio, al instalarte en
una red como Instagram o Facebook tienes que crearte
una cuenta y cualquier persona puede hacer eso, no es
complicado, no importa la edad ni el sexo, ni siquiera
importa si la información que estás poniendo es real.
Lo único que buscan los creadores es hacer dinero
y cuanto más usuarios haya, más ganancias adquieren.
Por eso no verifican las cuentas; así, un niño de 12
años puede hacerse pasar por uno de 18 a la vez que
un señor de 63 puede fingir ser un joven de 23 años.
por esto han surgido casos de secuestros, manipulación,
extorsión o acoso, porque personas mienten sobre su
apariencia, edad, sexo y engañan (en la mayoría de
casos) a jóvenes entre 12 y 16 años para abusar de
ellos.
Es fácil decir «yo no aceptaré a esas personas, no
soy tan tonto como para caer en sus juegos». Ahora
dime, ¿tu cuenta en Instagram es pública o privada?,
¿cuántas personas que aceptaste para que te siguieran
son familia, amigos cercanos o tan siquiera los has
visto alguna vez?, ¿por lo menos conoces al 80 % de
tus seguidores?
Talvez aún no creas lo que te estoy diciendo o no
veas lo peligroso de todo esto y las consecuencias que
conlleva, así que se mostrará un experimento iniciado
hace unos pocos meses para demostrar que no hay que
confiar tanto en las redes sociales y los perfiles.
Este proyecto se llevó a cabo el 26 de enero de este
año en la plataforma de Instagram donde creé un perfil
falso para comprobar mi teoría.