
82 Juventud y Ciencia Solidaria
Explicación del tema
«El futuro pertenece a cualquiera capaz de asumir el
riesgo y de aceptar la responsabilidad de crearlo».
Robert Anton Wilson
No es novedad que últimamente hayamos visto
variaciones en el clima, los animales, los paisajes, el
agua y todo lo que hay a nuestro alrededor es contami-
nación e industrialización. Puede ser que notemos un
mínimo cambio que, aunque luce «insignificante» para
nosotros, no lo es para el ecosistema y, queramos o
no, en algún momento puede llegar a convertirse en la
puerta a un camino sin retorno para la humanidad.
Para quienes no reconocen el porqué de esto, todo
lo que vemos es producto de un evento llamado «calen-
tamiento global», un fenómeno asociado al aumento
progresivo en la temperatura media de la atmósfera
terrestre y las masas de agua. Este aumento se debe
principalmente a grandes problemas ambientales como
el efecto invernadero, la destrucción de la capa de
ozono, las continuas quemas de combustibles fósiles,
la niebla urbana y lluvia ácida [1].
Todos estos factores alteran al medioambiente, pero
mientras este acontecimiento empeora, decidimos igno-
rar lo que sucede y estamos cegados con otros asuntos
que creemos que son prioridad.
Para empezar, el incremento de la temperatura
global ocasionada por el efecto invernadero es responsa-
ble del aumento del nivel del mar o la disminución de
las capas de nieve y todo ello afectará a los sistemas
naturales, a los sistemas biológicos marinos y de agua
dulce, a sistemas hidrológicos, a la calidad de las aguas
y a la productividad agrícola y forestal [2]. Además,
estamos familiarizados con efectos como la erosión,
la contaminación del aire, lluvias, tormentas, hura-
canes, terremotos; conocemos sobre el derretimiento
de los glaciares en los polos, la desaparición de especies
endémicas o en peligro de extinción, etc.
A pesar de eso, lo más importante es: ¿Qué estamos
haciendo al respecto? ¿En serio dejaremos el planeta
así para las futuras generaciones? Mientras tú lees este
texto, el calentamiento global sigue y seguirá causando
incontables daños que en algún momento se volverán
irreparables, debido a que no es algo que desaparezca
de la noche a la mañana, implica un proceso de cambio,
pero es peor aun cuando ni siquiera se ha empezado
a trabajar contra ello. Deseamos tanto un futuro bri-
llante, pero solo queda en vagas palabras que salen
de nuestra boca para alentarnos, es decir, podríamos
seguir viviendo como si nada o verdaderamente tomar
conciencia de las acciones que podemos realizar para
causar un impacto positivo en nuestros hogares y a
nivel mundial.
Ahora, enumeremos algunas de las tantas solu-
ciones que podemos poner en marcha; un paso nece-
sario para combatir la degradación del suelo consiste
en poner en práctica políticas que apoyen un desarrollo
agrícola amplio. En el sector forestal se debe fomentar
la prevención de incendios, incluido el control de que-
mas agrícolas [3]. Además, sería muy importante cam-
biar las tecnologías y maneras de producción y desecho
de las industrias para así reemplazar los combustibles
fósiles por energía renovable, natural y limpia.
Para empezar a sanar o mantener lo que queda del
planeta, podemos implantar las siguientes alternativas:
minimizar el consumo de carne y de plásticos, plantar
árboles, cambiar hábitos como movilizarse en bicicleta
para evitar la emisión de CO2, evitar el uso de pestici-
das, ser conscientes y cerrar las llaves de agua cuando
no las empleamos, desconectar enchufes, apagar los
focos, entre otras.
Claramente, todos somos testigos de lo que está
ocurriendo en el mundo y en vista de eso, existen al-
gunas perspectivas por las cuales se entiende o no a
este fenómeno.
Entre las tres más importantes según Mario España
Sáinz, autor de un ensayo publicado en 2016 acerca
del tema, se encuentra la perspectiva antropogénica,
donde algunos científicos consideran que el aumento
de la temperatura tiene su origen en las actividades in-
dustriales del hombre. Después, tenemos la perspectiva
naturalista que sostiene que este fenómeno se da por
variaciones en la radiación solar que llega a la Tierra.
Por último, se encuentra la perspectiva más radi-
cal, donde no existe ningún calentamiento global; esta
relata que el aumento de la temperatura es un ciclo
normal de la evolución del planeta y que, anteriormente
se habían registrado variaciones similares.
No cabe duda de que son puntos de vista muy dife-
rentes, pero de lo que creo que estamos seguros, es que