
En el camino de la investigación 37
de yodo estable para contrarrestar los efectos de la
radiación.
Por desgracia, estos planes no fueron ejecutados
durante el desastre en Chernóbil. Por lo tanto, no se
distribuyeron tabletas de yodo a los habitantes de las
zonas más afectadas. Estas habrían evitado el cáncer
juvenil en gran medida, pues el Comité Científico de
las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de
las Radiaciones Atómicas, informó que más de seis mil
niños y adolescentes desarrollaron cáncer de tiroides,
como consecuencia de la catástrofe en Chernóbil.
Para comprender esta catástrofe, debemos saber
que la radiación es la desintegración espontánea de
átomos inestables, los cuales liberan partículas sub-
atómicas, con el fin de conseguir estabilidad, esta desin-
tegración produce la emisión, propagación y transfe-
rencia de energía en forma de ondas electromagnéticas
o partículas. Se divide en radiación no ionizante e
ionizante.
La radiación no ionizante es la que encontramos en
los microondas, radios, la luz visible, entre otras. Esta
no presenta ningún riesgo para el ser humano, debido
a que es de baja energía.
La radiación ionizante es un tipo de radiación que
posee la cantidad de energía suficiente como para elimi-
nar un electrón de un átomo y romper los enlaces atómi-
cos que mantienen las moléculas unidas en las células.
Se emite por medio de ondas electromagnéticas (rayos
gamma o rayos X) o partículas (partículas alfa y beta
o neutrones). Es altamente p eligrosa, ya que puede
causar daños en el ADN e incluso la muerte.
En el desastre de Chernóbil se propagó radiación
de tipo ionizante y se ha calculado que la potencia
radioactiva fue unas quinientas veces mayor a la pro-
ducida por la bomba atómica sobre Hiroshima en 1945.
Se estima que los niveles de radiación en las zonas más
afectadas del edificio del reactor alcanzaron los 300
Sievert/ hora. La misma que es suficiente para causar
la muerte en poco más de un minuto.
La contaminación radioactiva afectó a un área en
la que vivían casi cinco millones de habitantes. Quedó
contaminada un 23 % de la superficie que ocupaban las
actuales Bielorrusia, parte de Rusia y Ucrania, además
de algunas regiones de Polonia, la República Checa y
Alemania [1].
Se podría determinar una aproximación en cuanto a
la disminución de la radiación que se ha ido suscitando
con el paso de los años, mediante el uso de un modelo
exponencial (1), ya que esta ecuación es imprescindible
en el campo científico; puede ser utilizada para hallar
el ritmo de crecimiento o decaimiento, el tiempo que
ha transcurrido o la cantidad requerida en un tiempo
preciso. De igual forma, se observa en los valores de la
Tabla 1, que la radiación registrada en Chernóbil no
es directamente proporcional al tiempo que ha pasado.
Cuando se tomó la muestra (
t
= 0), se registró una
radiación de 60 milirems/hora (mrem/h), después de 5
años la radiación fue de 52,3 así bajando 7,7 mrem/h,
pero cuando se compara después de 15 o 20 años, se
observa que la radiación bajo solo 1,9 mrem/h [2].
r(t) = r
o
∗ e
kt
(1)
Donde:
r(t) = radiactividad en función del tiempo
r
o
= radiactividad inicial
k = constante de disminución
k = tiempo transcurrido
La medida de radiación de la muestra obtenida una
vez cada año se describe en mrem/h. Por motivos
de seguridad, se empezaron a tomar los registros de
contaminación por yodo radiactivo el año de 1990.
Tabla 1. Radiación observada en Chernóbil
Tiempo (años) Radiacion en milirems/hora
0 60
5 52.3
10 45.4
15 40.1
20 38.2
Fuente: [2]
El valor de la constante (K) será negativo pues se trata
de una constante en disminución. Se determina el valor K
a partir de los datos de la Tabla 1:
T = 5 y r(t) = 52, 3
Reemplazando los valores de la Tabla 1 y despejado de la
fórmula (1), obtenemos que:
r (t) = r
o
∗ e
kt
52, 3 = 60 ∗ e
k5