
En el camino de la investigación 41
Como todo cuento de terror, la maldad no llegaría
hasta ahí, pues las nuevas armas biológicas empezarían
a ser escuchadas desde 2001. Remontándonos a 1871,
el ántrax sería el protagonista de descubrimientos bio-
lógicos llevados de la mano del médico y microbiólogo
alemán Robert Koch. Aquella idea de utilizar agentes
infecciosos con fines destructivos, dejó de ser una su-
posición para pasar a ser una realidad [11]. El bioterro-
rismo pasaría a ser una preocupación de nivel mundial,
con el primer ataque en Estados Unidos, donde el bacilo
Anthracis sería esparcido a través de cartas y correos.
Aquel día, el pueblo estadounidense no esperaría tal
ataque, y el sistema de salud no sabría lo que más
tarde las esporas causarían mientras se encontraban
ya circulando de manera veloz, silenciosa y mortífera
[12]. El ántrax ha sido el principal agente biológico
estudiado y producido por los diferentes países para
la creación de las armas biológicas a lo largo de la
historia.
Anthracis es una bacteria que infecta a los her-
bívoros, se puede presentar en tres formas dependien-
do de la vía de entrada en el organismo, pero en este
tipo de arma se lo utiliza generalmente por inhalación.
Al ser inhalado el ántrax, estos son fagocitados por
macrófagos que llegan a los nódulos linfáticos en donde
la espora germina produciendo una toxina que es la
responsable final de la enfermedad. Los nódulos linfáti-
cos más afectados son los que se encuentran alrededor
del corazón y los pulmones. Su tasa de mortalidad es
de entre 90 a 100 % y esto se debe a que el antibiótico
no tiene ninguna acción sobre las toxinas producidas
en el cuerpo [13].
Conclusiones
Se concluye con una imagen real y sin filtro de cómo
la ciencia ha sido utilizada en el tiempo, como pasó de
ser una esperanza de vida con el único fin de generar
un proceso evolutivo capaz de ser usado para el bene-
ficio de la humanidad, a ser la fuente de creación de
armas químicas, biológicas y nucleares que destruyan
la vida. Pensamiento contradictorio, pues ha dejado
en duda si la ciencia es buena o mala. Aunque los
años han mostrado estos deplorables actos de guerra y
sus consecuencias, la sociedad no ha sabido discernir
entre lo bueno y lo malo, ya que existen guerras en
curso. Es tan fácil sacar al mercado nuevas armas de
ataque y más sencillo aún esparcirlas. Un movimiento
en falso y miles de vidas son quitadas, el mundo se
ha escondido tras la hipocresía de hablar de política
y ciencia. Un desacuerdo político, y una de estas ar-
mas podría ser lanzada, un botón con la capacidad
de activar armamento nuclear o drones silenciosos con
agentes químicos y virales. Un lado oscuro que jamás
dejará de sorprendernos, un lado oscuro que marcará
a la ciencia con miles de millones de muertes tras de
ella, recordándonos lo que el mundo ha hecho.
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