
En el camino de la investigación 65
Los adolescentes tienen la errónea tendencia de rela-
cionar la belleza con un bajo peso y con la delgadez [10].
Así surgen los desórdenes alimenticios, en donde dichas
patologías influyen en la presencia de elevadas alteraciones
dentro de las conductas alimenticias [11]. La ansiedad y la
depresión son factores correlacionados con dichos desba-
lances, de igual manera, variaciones psicológicas son sus-
tanciales para determinar el comportamiento del individuo
y la manera en el que este actúa [12].
Dentro de los trastornos alimenticios, se encuentra la
anorexia y la bulimia, enfermedades que resultan de una in-
satisfacción corporal y el deseo inaudito por contar con un
cuerpo modelo. La anorexia es aquella enfermedad en que
la persona se rehúsa a ingerir alimentos, con el propósito de
bajar de peso y mantenerse en una contextura cada vez más
delgada [13]. Dentro de los síntomas más frecuentes de este
trastorno se encuentran una clara desnutrición, una dis-
minución radical de peso, dolores de estómago, desmayos,
mareos, piel seca, caída del pelo, problemas dentales, entre
otros. Pacientes anoréxicos frecuentemente pueden caer en
depresión, cambiar su personalidad y sus estados de humor
[14].
Por otro lado, la bulimia es una enfermedad que se
caracteriza por buscar mantener un peso bajo mediante
la interrupción de la digestión completa de los alimentos,
ya sea, por medio del vómito o por el uso constante de la-
xantes. Los pacientes bulímicos suelen tener pensamientos
constantes en la comida y episodios donde la necesidad
de alimentos, a causa del hambre, les produce el impulso
de ingerir de manera abusiva grandes cantidades de la
misma. La bulimia puede presentar síntomas de tristeza,
irritabilidad y una dificultad en la concentración [15].
Las enfermedades previamente mencionadas son consi-
deradas obsesivas, pues una vez que el individuo empieza a
realizarlas lo encuentran muy difícil detenerse. La gravedad
de dichas enfermedades queda expuesta principalmente en
los elevados índices de morbilidad, problemas cardiovascu-
lares, irregularidades en el ciclo menstrual y disminución
en la capacidad muscular. Diagnosticar un trastorno ali-
menticio no es del todo sencillo, puesto que, el paciente
enfermo negará su estado, evitando buscar ayuda externa.
Para llegar a un diagnóstico, primero deben aparecer otras
complicaciones médicas [16].
Los tratamientos empleados para los trastornos alimen-
ticios se centran principalmente en que el paciente pueda
recuperar el peso perdido. Dichos tratamientos deben con-
tar con la guía de una serie de profesionales como médi-
cos, psicólogos, psiquiatras, nutricionistas y terapistas, así
mismo, para que el tratamiento sea exitoso, este debe ir a
la par con el apoyo familiar y con una buena construcción
de la imagen corporal [17].
El dejar de comer no debería ser tan siquiera una op-
ción, pero sí se puede modificar las porciones, la fuente de
alimentos y la cantidad de actividad física. Una correcta
dieta alimenticia es considerada el medio adecuado para
mantener una buena compostura corporal, sin la necesi-
dad de recurrir a los trastornos alimenticios previamente
mencionados.
Conclusiones
•
Los adolescentes deben adquirir hábitos adecuados
con el fin de mantener una salud estable en el futuro.
•
Una alimentación saludable es la base energética de
nuestro cuerpo, la cual nos permitirá realizar dife-
rentes actividades durante el día.
•
Con ayuda de una dieta balanceada y ejercicio físico
adecuado, se podrían prevenir varias enfermedades
causadas por el sedentarismo.
•
Una vida saludable permite tener una buena salud
mental, sin embargo, estereotipos se han encargado
de contaminar la mente de muchos adolescentes, cau-
sando así trastornos alimenticios.
•
Consideramos que los hábitos correctos constituyen
una parte fundamental dentro de la salud de una
persona, pues estos le permitirán llevar una vida dis-
ciplinada en donde el deporte y la sana alimentación
sean los que predominen. Hoy en día, parte de la
población adolescente ha realizado cambios en sus
hábitos alimenticios que lo han alejado del objetivo:
conseguir una dieta equilibrada que pueda contribuir
notablemente en su salud, sin embargo, si la per-
sona adquiere dichos hábitos desde temprana edad,
le resultará muy fácil el proceso, debido a que será
algo que hará día a día. De la misma manera, cabe
recalcar las grandes ventajas del ejercicio físico: mejo-
ras en la salud, reducción del nivel de estrés, buena
autoestima, etc. Es indispensable que el adolescente
pueda disfrutar su comida, se mantenga activo y
consuma una dieta que cubra todas sus necesidades
nutricionales y energéticas.
Referencias
[1] I. Díaz, «Desarrollo del adolescente: aspectos físicos,
psicológicos y sociales,» Pediatría Integral, pp. 88-93,
2013.