
24 Juventud y Ciencia Solidaria
evidenciar que los jóvenes consideran que estas dos co-
rrientes extremas no deben existir. La mentalidad más
abierta de los jóvenes favorece el trabajo en equipo en
condiciones de igualdad de oportunidades para ambos
géneros.
Palabras clave: machismo, feminismo, extremismo,
género, movimientos
Explicación del tema
Desde inicios de la humanidad, el machismo, era una
forma imposición del hombre sobre los demás. Se cree
que el machismo inició por la supuesta supremacía
del hombre sobre la mujer, al ser más fuerte, no solo
físicamente por sus particularidades anatómicas, sino
también porque era quien llevaba el sustento al hogar
siendo él el responsable de la caza, entre otros aspectos.
Desde muy pequeñas, a las niñas se les decía que
ellas debían jugar con muñecas y los niños con carros,
que el rosado es para las niñas y el azul para niños.
Las cosas del hogar las debían de hacer solo las niñas.
De esta forma, niños y niñas crecieron con esa mentali-
dad, cuando en realidad tanto niñas como niños deben
aprender a realizar los quehaceres del hogar. También,
deben poder ser y hacer lo que ellos desean, sin miedo
a que se les discrimine porque un joven quiera ser chef
o diseñador de modas o, en su defecto, que una mujer
quiera ser militar o ingeniera mecánica.
El machismo es la actitud de superioridad de los
hombres sobre las mujeres [2], también se refiere a
costumbres sociales diseñadas para promover el avance
y predominio de los hombres en detrimento de las mu-
jeres. El machismo no tiene lado positivo o puntos a
favor, ya que solo se engrandece al hombre y a la mujer
se le resta todo valor.
Algunos críticos también consideran que la dis-
criminación contra otros grupos sociales, como los
homosexuales, es machismo [3].
El machismo es una actitud del hombre hacia la mu-
jer que se manifiesta con actitudes fuertes y grotescas,
y en ocasiones hasta de rechazo y negatividad a todo lo
que hace una mujer. Lo que impacta aún del machismo
es básicamente la forma despectiva de referirse a las
mujeres, considerándolas con menosprecio, como seres
humanos de más bajo valor social o moral que el hom-
bre.
Ya era evidente la superioridad de los varones en
las estructuras de poder, con el respaldo de la fuerza
bruta. Esta condición se ha mantenido hasta hoy; con
toda suerte de argumentos falaces se adujo que el
hombre tiene más capacidad intelectual para los pro-
cesos ordenados de la ciencia y la matemática, tesis
desvirtuada,
pues está claro que estas disciplinas tienen impor-
tantes componentes intuitivos, por un lado, y que no
hay diferencia práctica en procesos racionales entre
hombres y mujeres [4].
El machismo es el mayor obstáculo para lograr
soluciones de convivencia más armónicas, eficientes
y creativas. Es obvio que induce el desperdicio de la
mitad de los recursos humanos de la sociedad, pues
el número de mujeres y hombres es bastante similar.
Valorar la diferencia de géneros no significa legitimar
la subordinación de la mujer; y es necesario para en-
frentar los retos de esta época [4].
Algunas de las consecuencias del machismo son
que, en el campo de la comprensión de la sexualidad,
esta queda reducida al paradigma masculino, dejando
de lado el modo de entender la sexualidad de la mujer.
Esto se evidencia en la cultura, el ambiente, en el modo
en cómo se educa a nuestros jóvenes, en la violencia
física brutal, en una violación, y el continuo bombardeo
hacia la mujer quien debe modificar su sensibilidad en
el campo sexual para satisfacer la sexualidad masculina
[5].
El feminismo, por otro lado, es un movimiento
político, social, académico, económico y cultural, que
busca crear conciencia y condiciones para transformar
las relaciones sociales, lograr la igualdad entre las per-
sonas, lograr tener derechos y eliminar cualquier forma
de discriminación o violencia contra las mujeres.
El propósito del movimiento feminista es parar
la discriminación o cualquier violencia contra la mu-
jer o para la mujer [6]. Inicia a finales del siglo XVIII
cuando se produjeron las primeras opiniones favorables
en torno a la integración social de la mujer. Aunque el
feminismo no constituye un cuerpo de ideas cerrado,
podemos decir que este es un movimiento político in-
tegral contra el sexismo en todos los terrenos: jurídico,
ideológico y socioeconómico, que expresa la lucha de
las mujeres contra cualquier forma de discriminación