
En el camino de la investigación 41
mas. (La pirámide de Maslow es una teoría que explica
las necesidades humanas a través de una jerarquía en
forma de pirámide).
Aquellas amenazas descritas corresponden a las
culturales e ideológicas; una de las principales, la per-
secución incansable de la felicidad, y el significado
impuesto de esta.
¿Por qué este objetivo epicúreo, con tonos hedo-
nistas? ¿Existe otra alternativa para un modo de vivir?
La situación actual del homo sapiens
La constante evolución de nuestro cerebro nos ha
favorecido a crear tácticas de defensa que desafían
a la misma naturaleza. Nos hemos vuelto los su-
perdepredadores más importantes del mundo, el único
que nos puede quitar ese título es el hombre mismo.
En las primeras etapas de los seres humanos,
éramos otro animal más que disputaba su existencia en
una naturaleza hostil; para entonces, un ser humano
no tenía otra misión más que la de reproducirse y vivir
más de los 20 años, y aquel motivo justificaba su existir.
A medida que el tiempo pasa, estos objetivos fueron
creciendo. Si en la Edad Media bastaba con sobrevivir
la infancia y trabajar en el campo, en la gran mayoría
de casos, con el pasar de los siglos, llenos de revolu-
ciones y movimientos, se le da un sentido distinto a la
vida dejando atrás el esquema de la naturaleza (nacer,
crecer, reproducirse, morir): el ser humano tuvo al fin
la elección sobre qué hacer de su vida y reclamarla
como suya.
Las filosofías sobre el sentido de la vida se han ido
desarrollando junto al hombre. Cada una de estas co-
rrientes intenta dar un concepto a la vida y la mayoría
de estas marcan una meta, un estado de ascensión o
iluminación; en definitiva, la felicidad.
Sin embargo, recalcando lo antes dicho, las filosofías
cambian junto al hombre, y la nueva meta del hombre
moderno sigue siendo esta, tan solo con algunos pasos
extras.
El campo que ha hecho desarrollar principalmente
esta filosofía de vida actual, son los ideales socioe-
conómicos venidos de Europa.
El marketing y las tendencias
La economía existe desde que los humanos empezaron
a organizarse. Esta, ha tomado muchas formas y
ha pasado por muchas oscilaciones, pero durante la
primera revolución industrial, el uso de las máquinas
en serie fue un significativo avance para la sociedad y
las grandes empresas, en aquella época se inició con el
modelo capitalista y con él, el consumismo.
La historia del consumismo es variada, en sus ini-
cios, el objetivo de la industria era crear productos
duraderos dirigidos a un público pudiente. Después,
la calidad del producto baja y es más asequible a
las masas. Más adelante, luego de la Segunda Guerra
Mundial, los empresarios notaron un problema, lo que
para un inicio era su objetivo final, se convirtió en trage-
dia: la vida útil de sus productos duraba demasiado,
por lo que acudieron a la obsolescencia programada.
Hasta este punto se desarrolló el consumismo base,
es decir que los productos cumplían con su objetivo y
eran desechados sin más remedio. Esto culturalmente
enseñó a las personas a percibir a la felicidad como
un objeto disponible en stock, la oportunidad de sentir
alegría por tan poco, sin embargo, esta no es la forma
final del consumismo.
Si bien el objetivo de las empresas era optimizar
las ventas, surgió otro problema: su producción tenía
que ser consumida rápidamente, y aunque este proceso
no durara mucho significaba bajas ganancias para las
empresas, por lo que nació esta segunda fase del con-
sumismo, donde los productos pueden ser vendidos no
solo para reemplazar los desechados, sino para cambiar
los ya vigentes.
Un ejemplo de este efecto es el mercado de los
aparatos electrónicos, especialmente los smartphones.
Por ejemplo, el iPhone 14 es la competencia del 13.
Otro mercado que destaca con creces es el de la moda,
es tan desarrollado que limitó el uso de su venta a
tan solo minutos, pues no es coincidencia que día tras
día, muchas personas trabajen en crear estas tenden-
cias en redes sociales modificando y adueñándose del
comportamiento de su público.
Este consumismo ha avanzado tanto que no solo se
venden objetos, sino emociones, prestigio de tener lo
nuevo, el reconocimiento de seguir la tendencia, satis-
faciendo por tan poco las necesidades más grandes de