
42 Juventud y Ciencia Solidaria.
propagan a la velocidad de la luz y son generadas por
objetos masivos acelerados.
Cuando dos agujeros negros están en órbita el uno
alrededor del otro, pierden energía en forma de ondas
gravitatorias, lo que hace que la órbita se acorte con
el tiempo. Eventualmente, los agujeros negros se acer-
can tanto que comienzan a girar en torno a un punto
común, un proceso conocido como "fusión" [2].
Durante la fusión, los agujeros negros se unen para
formar un único agujero negro más grande, y la ener-
gía que se libera en el proceso es emitida en forma de
ondas gravitatorias. El agujero negro resultante es más
masivo que los dos agujeros originales, y la cantidad
de energía emitida en forma de ondas gravitatorias es
enorme.
La detección de ondas gravitatorias producidas por
la fusión de dos agujeros negros fue uno de los may-
ores logros de la astronomía en los últimos años. Esta
detección confirmó la existencia de ondas gravitatorias
predichas por la teoría de la relatividad general de Ein-
stein, y abrió una nueva ventana al universo invisible
de los objetos masivos en el cosmos [4].
El agujero negro más cercano a la Tierra es el de-
nominado: Gaia BH1. Según el Observatorio, es un
agujero negro pasivo en la constelación de Ofiuco, que
pesa entre 5 y 100 veces la masa del Sol, y aún se
desconoce cómo se formó. Se cree que era un sistema
estelar binario, uno de los cuales se convirtió en su-
pergigante hasta terminar en un agujero negro. Una
pregunta de investigación resultante de este fenómeno
sería: por qué su coprotagonista sobrevivió al evento.
(Contenido relacionado: La mayoría de las estrellas
de nuestra galaxia se clasifican como estrellas de se-
cuencia principal) Una de las hipótesis es que "una
estrella con una masa solar debería estar en una órbita
mucho más densa de lo que realmente se observa". El
descubrimiento de Gaia BH1 muestra lo que los as-
trónomos llaman "brechas" en la formación de agujeros
negros en sistemas estelares binarios [5].
¿Cómo se descubrió Gaia BH1?
NOIRLab señala que el descubrimiento del agujero
negro fue posible gracias a observaciones precisas del
movimiento de la estrella compañera en esta región del
espacio. Es una estrella similar al Sol que orbita un
objeto a una distancia similar del Sol a la Tierra. "La
estrella original que luego se convirtió en un agujero
negro debería haber sido al menos 20 veces más masiva
que nuestro Sol.
Eso significa que solo habría vivido unos pocos
millones de años", dijo NOIRLab en un comunicado.
"Aunque se han observado muchos de estos sistemas,
casi todos estos descubrimientos han sido refutados
desde entonces. En cambio, esta es la primera obser-
vación inequívoca de una estrella similar al Sol en
una órbita amplia alrededor de un agujero negro ma-
sivo en nuestra galaxia", explicó Kareem. . El-Badry,
del Centro de Astrofísica astrofísico en Harvard y el
Smithsonian y el Instituto Max Planck de Astronomía
y autor principal del artículo científico que describe el
descubrimiento.
Pioneros en los estudios de los agujeros negros
John Michell nació el día de Navidad de 1724, casi al
mismo tiempo que murió su compatriota Isaac Newton.
Michell, como Newton, fue un hombre muy religioso,
aunque no parece haber sido muy dogmático. Fue pro-
fesor en la Universidad de Cambridge y durante su
estancia de 13 años allí dio buena muestra del alcance
de su talento, enseñando muchas materias siempre al
más alto nivel (aritmética, teología, geometría, griego
o hebreo) mientras ocupó otros cargos, el personal
administrativo de la institución, y por lo demás logró
obtener dos maestrías separadas en arte y estudios
religiosos.
Este científico decía: “supongamos que las partícu-
las de luz son atraídas de la misma manera que todos
los demás cuerpos con los que estamos familiarizados,
(. . . ) de lo que no puede haber duda razonable siendo
la gravedad, hasta donde sabemos o tenemos razones
para creer, una ley universal de la naturaleza. Bajo
esta suposición, si hubiese cualquier estrella cuya den-
sidad fuese lo bastante grande, (. . . ) toda luz emitida
por ese cuerpo volvería hacia él por causa de su propia
gravedad. (Carta de John Michell a Henry Cavendish,
1783).” Con lo que nos podemos dar cuenta que desde
hace varios siglos pasados se tenia una pequeña idea de
más o menos como es el funcionamiento de los agujeros
negros.
Albert Einstein y Stephen Hawking son dos de