
En el camino de la investigación 51
a descodificar la secuencia del genoma humano, a par-
tir del hallazgo del ADN como poseedor de información
genética, y, se han dedicado a crear métodos o medios
para manipular y alterar el código genético [4].
Es así que con el desarrollo de la biología molecular,
no sería una sorpresa ver a especies extintas volver a
pisar la Tierra. Es de importancia aclarar que, sólo
aquellas especies, como los dinosaurios, cuyo ADN no
es posible regenerar, por su rápido deterioro, se puede
constituir una especie ya extinta.
La condición para que una especie extinta se pueda
revivir es que se cuente con el ADN de la especie y
que esté en buenas condiciones, sin degradar.
En [2] “Las des extinciones” señala que: “conforme
pasa el tiempo, el ADN de un organismo muerto em-
pieza a romperse y si esta molécula se rompe demasia-
das veces, los pedazos terminan siendo demasiado pe-
queños como para poder leerse. El ADN en las células
de un individuo, aún después de muerto, puede llegar a
durar en buen estado hasta miles de años bajo buenas
condiciones ambientales”.
Y, la última condición que se debe cumplir, es iden-
tificar a especies vivas similares a las extintas, es decir,
parientes cercanos, para que sirvan de referencia al
momento de descifrar su genoma o, simplemente para
reemplazo de madre. Ver Figura 2.
Figura 2. Condiciones para revivir al mamut lanudo
Fuente: [5]
Entre los distintos métodos para devolver a una
especie extinta a la vida se encuentra el cruce selectivo.
Según [6] en “Animales al borde de la des extinción”
propone que: “los cruces selectivos son una aplicación
del método clásico de selección artificial repasado por
Charles Darwin en “El origen de las especies” y em-
pleado por el ser humano para obtener nuevas va-
riedades de animales domésticos. El Proyecto Quagga
ha sido el primero de la era de la genética en emplear
el procedimiento de cruces selectivos para tratar de
recuperar un animal extinguido”.
Así también, se puede nombrar otro intento de
cruce selectivo, identificado en 1921, cuando Heiz y
Lutz Heck, hermanos y expertos en la zoología, inten-
taron revivir al uro, especie salvaje del ganado. Con la
aplicación de este método, dieron lugar a una especie
similar, a la cual la llamaron Heck.
Por otro lado, está la clonación. En [6] “Animales
al borde de la des extinción” indica que: “la clonación
requiere disponer del ADN intacto de la especie extin-
guida, lo que en su momento desinfló las esperanzas de
recrear animales como el tilacino o lobo marsupial de
Tasmania. Por ello, el objetivo actual de varios grupos
de investigadores es emplear células de la especie viva
más próxima y modificar sus genes para obtener un
ADN lo más parecido posible al del animal extinguido”.
Para empezar, tenemos a la oveja Dolly, primer
mamífero replicado desde una célula madre. Así tam-
bién, se identifica el caso del bucardo, una especie de
cabra montés ibérica, la cual fue regenerada a partir
de una célula que fue conservada en buen estado e
insertada en una cabra común, para que pueda gestar
a la especie ya extinta; el experimento no salió como
se esperaba, la cría nació con una alteración en sus
pulmones y murió poco después. Existen otros ejem-
plos de especies que están siendo consideradas para
revivirlas utilizando este método: la paloma migratoria,
el urogallo americano, etc.
La manipulación de ADN con facilidad, comparado
con los métodos clásicos, ha recibido un empuje gracias
a la tecnología CRISPR, un instrumento molecular de
modificación genética, que en los últimos años ha per-
mitido a científicos empezar a trabajar en proyectos
para des extinguir especies [4].
Según Sternberg S. H. (2018) en “La revolución bio-
lógica de la edición genética con tecnología CRISPR”
señala que: “en lugar de utilizar la tecnología de edi-
ción de genes para crear organismos nunca vistos sobre