
36 Juventud y Ciencia Solidaria.
la imagen perfecta para las vacaciones que este país
vende, se esconde una de sus caras oscuras que no es
otra que el turismo sexual.
El turismo sexual en Filipinas se originó princi-
palmente por el aumento de viajeros a su territorio,
lo que trajo consigo desarrollo, construcción de hote-
les y oferta de destinos turísticos internos. Todo esto
provocó que muchas mujeres vieran como una opor-
tunidad de empleo, ofreciendo sus servicios en bares,
la mayoría de ellos de carácter sexual. Aunque ini-
cialmente estos trabajos parecían ser una opción fa-
vorable, con remuneraciones justas, con el tiempo se
convirtieron en el inicio de uno de los mayores proble-
mas de la nación asiática.
Figura 1. Bares en Filipinas
Fuente: [1]
Un claro ejemplo de esta problemática es la ciu-
dad de Ángeles o, como vulgarmente se la conoce, “el
supermercado del sexo”, ubicada en Manila capital
del país. Esta es una zona pobre a simple vista pero
que en las noches se enciende creando un ambiente
de fiesta por parte de los establecimientos nocturnos,
que no solo funcionan como bares sino también como
punto de encuentro entre los clientes y trabajadoras
sexuales, en su mayoría menores de edad, víctimas de
la trata, como de la pobreza que se vive día a día, y
que encuentran en la prostitución una forma de salir
adelante y sostener a sus familias.
Figura 2. Ambiente en ciudad de Manila
Fuente: [2]
Uno de los mayores escándalos del turismo sexual es
del resort Patrick’s on the Beach en la isla de Siar-
gao que sirve como lugar de reunión para que extran-
jeros, mayormente occidentales, puedan encontrar un
“romance al estilo filipino” como se puede ver en su
página web. También se los atrae con frases como:
"No importa si usted es viejo o gordo, las filipinas
son inseguras y adoran a los blancos" [3]. La pobreza
endémica, el desempleo, la indulgencia al aplicar las
leyes y el crecimiento de la industria del turismo sexual
han contribuido a los altos niveles de prostitución en
el país. Desde el año 2017, Filipinas aumentó un 11 %
su número de visitantes por el crecimiento del negocio
del turismo sexual.
Este, como muchos otros ejemplos, no es más que
una pequeña parte del problema que afecta a todo
un territorio compitiendo cada vez más con sus países
vecinos Tailandia y Vietnam como paradero para aque-
llos que buscan tener sexo con jóvenes, víctimas de la
prostitución de una nación [4].
Figura 3. Turismo sexual en Filipinas
Fuente: [5]
Conclusiones
Es crucial comprender esta problemática para tomar
conciencia de la trata de personas y el sufrimiento que
experimentan las mujeres en situación de vulnerabili-
dad al convertirse en víctimas de un sistema marcado
por la desigualdad y la pobreza. Los abusos a los que
se enfrentan no se limitan únicamente a lo sexual, sino
que también incluyen aspectos físicos y emocionales.
Esto puede dar lugar, en algunos casos, a embarazos
no deseados a temprana edad, lo que, además, lleva
a que en ocasiones sus hijos sean utilizados por las
mafias para mendigar o incluso para traficar drogas,
convirtiéndolos en los mayores afectados de este con-
flicto que, de diversas maneras, se intenta ocultar. Al