
64 Juventud y Ciencia Solidaria
Diversas organizaciones que luchan contra esta in-
dustria buscan opciones más sostenibles para evitar el
sufrimiento animal y el uso de químicos. Es así como
surge el curtido vegetal, aunque su producción implica
costos más elevados, un acabado diferente y una gama
de colores limitada, así como un cuidado distinto para
la piel. A pesar de ello, su durabilidad es comparable
a la del curtido con cromo. Dado que el proceso de
elaboración es más largo, las industrias suelen optar
por el método químico, ya que es más fácil y no re-
quiere una gran inversión económica en materia prima.
Además, la falta de demanda por parte de los consumi-
dores para eliminar este tipo de prácticas dañinas para
el ambiente impide que las empresas abandonen este
enfoque, ya que les resulta más rentable recurrir a los
procesos químicos tradicionales.
Otras alternativas incluyen el cuero refaccionado
o reciclado, que utiliza restos de la producción pre-
consumo para crear nuevos productos, y el cuero a
base de bacterias, que emplea polímeros naturales y
biodegradables, emitiendo menos gases de carbono en
comparación con el cuero industrial.
A pesar de estas alternativas, el continuo consumis-
mo de productos de piel en la moda contribuye a su pro-
ducción ininterrumpida, sin que se vislumbre un cese
en el futuro. Por el contrario, la industria tradicional
ha experimentado un notable aumento, impulsada por
la gran demanda de tendencias y moda rápida, espe-
cialmente en países que son potencias a nivel mundial.
Aunque se ha logrado concientizar a las personas de di-
versas maneras, para que comprendan y difundan este
contenido, algunos avances se han alcanzado, y varias
marcas han dejado de utilizar pieles animales, optando
por materiales sintéticos. No obstante, no todas las
marcas han migrado a estas prácticas, y por lo tanto,
recae en nuestras manos investigar el origen de cada
prenda que adquirimos y utilizamos, buscando nuevas
alternativas respetuosas con nuestro medio ambiente
[5].
Dentro de todo esto hay algo que rescatar el hecho
de que existe un abandono progresivo a la piel de ani-
males en la moda, aunque por supuesto, como se ha
dicho, hay una gran cantidad de clientes y marcas que
se resisten a dejarla. Sin embargo, varias marcas exi-
tosas y personas consiguieron alternativas viables para
dejar atrás el sufrimiento, utilizando así el poliéster, las
fibras vegetales y tejidos sintéticos. Stella McCartney,
Gucci, Prada, Calvin Klein y Versace son marcas con
un alto reconocimiento que decidieron eliminar el uso
de la piel animal.
Asimismo existen otras marcas como Tommy Hil-
figer, Armani, Ralph Lauren, DKNY entre otras que,
de igual manera, buscan mantener el lujo en sus pren-
das de una manera más ecológica y que este no afecte
al equilibrio del ecosistema.
Así también existe un símbolo significante de que
aquel producto no fue testeado en animales o que es li-
bre de sufrimiento, conocido como Cruelty free (figura
3). PETA y otras ONG son fundaciones que tienen
como objetivo proteger y defender a los animales de
las torturas a las que son sometidos [6].
Figura 3. Cruelty Free”
Fuente: [6]
Con esta investigación se ha puesto en evidencia
la despreocupación del hombre frente al daño de los
seres vivos y el medio ambiente provocado por este
tipo de industria y las diferentes marcas asociadas a
su producción.
En contraste, en una investigación sobre las com-
plejas cadenas de suministro globales de la industria de
la moda, se mostró que varias grandes marcas de moda
se aprovisionan de piel en proveedores que poco hacen
para detener la deforestación de la selva amazónica.
En el informe, se analizó casi 500.000 filas de datos
de aduanas y encontró que marcas como Coach, LVMH,
Prada, H&M, Zara, Adidas, Nike, New Balance, Teva,
UGG y Fendi tienen múltiples conexiones con una
industria que apunta a la deforestación amazónica”
[7].