
68 Juventud y Ciencia Solidaria.
Los problemas o conflictos familiares impactan en
la actitud de los adolescentes, así como su capacidad
para encontrar o mantener un buen círculo de amis-
tades y su desenvolvimiento en la sociedad. También
puede influir en que algunos se conviertan en suje-
tos que permiten ser tratados de manera desfavorable,
mostrando una falta de liderazgo motivada por el temor
de cometer errores o fallar en algo. Por otro lado, al-
gunos pueden adoptar una actitud fuerte y un carácter
duro al imitar las malas conductas que observan en
las discusiones de sus padres.
En una de las investigaciones analizadas, se hizo
un estudio para comprobar cómo eran las discusiones
que tenían las familias.
Todo esto consistía en veintinueve tríadas familia-
res, compuestas por padres, madres e hijos adoles-
centes, los cuales eran grabados en sus casas. Los
padres tenían entre 40 y 55 años, mientras que los
hijos estaban en la adolescencia temprana e interme-
dia.
Para las grabaciones, se eligió un conflicto fami-
liar, frecuente e intenso emocionalmente, que había
ocurrido en las dos semanas previas. Las grabaciones
duraron aproximadamente de 12 a 15 minutos. “Se
trata de que ambas partes expongan sus puntos de
vista respectivos mientras paralelamente intentan en-
tender la propuesta del otro e incorporar a la propia”
[1].
En el análisis, se tuvo en cuenta la duración y los
porcentajes de ocurrencia. Los resultados que obtu-
vieron los autores fueron similares en todos los casos.
“De forma global las madres intervienen con más fre-
cuencia y con una mayor duración que los otros dos
miembros de la tríada. Los padres presentan una fre-
cuencia significativamente mayor que los hijos en los
dos niveles perspectivistas. El hijo ataca menos al
padre, este tiende a justificar más sus propuestas y a
mostrar mayor perspectivismo” [1].
Después de todo, una solución, y la más factible,
es buscar una buena manera de comunicarse entre
familias. Hablar no sólo implica conversar, sino tam-
bién escuchar activamente a los demás, lo que permite
una mejor comprensión de las preocupaciones y aspira-
ciones de todos. Esto, a su vez, promueve la empatía
y la capacidad de respetar las diferencias individuales.
Cuando los miembros de la familia están dispuestos
a mejorar sus habilidades de comunicación y a expresar
sus pensamientos y sentimientos de manera construc-
tiva, se sienten más apoyados y conectados entre sí. Un
ambiente hogareño ameno y amoroso no solo conduce
a una vida más placentera, sino que también brinda
las bases para resolver eficazmente los problemas que
puedan surgir [1].
La comunicación abierta y respetuosa permite abor-
dar los conflictos de manera proactiva, encontrar solu-
ciones y tomar decisiones conjuntas. Además, fortalece
los lazos familiares, ya que cada miembro se siente
valorado. Pero sin duda, la búsqueda de ayuda externa
se convierte en una necesidad imperante cuando se
enfrentan conflictos familiares persistentes y aparente-
mente irresolubles.
En situaciones en las que la cooperación de ambas
partes está ausente, y donde las tensiones y conflictos
parecen ser una constante que genera un ambiente
tóxico en el hogar, recurrir a un terapeuta familiar se
presenta como una solución de gran valía.
Un terapeuta familiar puede proporcionar un espa-
cio seguro y neutral, un refugio en el cual los miem-
bros de la familia pueden expresar sus preocupaciones,
miedos y frustraciones sin temor a juicios o confronta-
ciones.
Este entorno facilita una comunicación abierta y
honesta, que es esencial para abordar los problemas
subyacentes y trabajar en la resolución de conflictos.
Además, la terapia familiar no solo se enfoca en identi-
ficar los problemas, sino que también busca soluciones
satisfactorias para todos los involucrados [5].
Es importante recalcar que el incremento de la
conflictividad entre padres e hijos puede tener efectos
adversos notables en el desarrollo de los adolescentes,
dando lugar a una disminución en la autoestima, par-
ticularmente en las chicas, una reducción de la cohesión
familiar y la manifestación de problemas de externali-
zación.
Estos efectos pueden dejar huellas emocionales sig-
nificativas en su bienestar y capacidad para establecer
relaciones saludables. Por lo tanto, es crucial reconocer
la importancia de abordar estos conflictos de manera
efectiva, fomentando un ambiente familiar que pro-
mueva la comunicación abierta y el entendimiento