REVISTA
JUVENTUD Y CIENCIA SOLIDARIA:
En el camino de la investigación
La adolescencia y los conflictos
familiares
Natalia Anahí Arcentales Peralta
Mi nombre es Natalia Anahí Ar-
centales Peralta, tengo 17 años y estudio
el tercer año BGU de la Unidad Educativa
fiscomisional Sor Teresa Valsé. Me gusta
bailar, escuchar música y ver cine. Quiero
estudiar Biología en la universidad.
Resumen
Esta investigación tiene como objetivo examinar y en-
contrar cómo los conflictos familiares llegan a afectar
a los adolescentes en su desarrollo y en sus actitudes.
Todo esto se basó en la revisión y búsqueda de diversos
artículos para brindar una respuesta sólida y compren-
sible a un público amplio. Asimismo, busca ayudar
a la comprensión de los adolescentes y explicar por
qué se desenvuelven de cierta manera. Además, esta
investigación nos ha permitido entender la naturaleza
de la comunicación que prevalece en las familias en la
actualidad.
Entre las fuentes consultadas, se observa que los ado-
lescentes, tanto varones como mujeres, tienden a es-
tablecer una comunicación más cercana y frecuente con
la madre, sugiriendo que posiblemente se sientan más
conectados con la persona que les dio la vida. Además,
se evidencia que hay ciertos temas que generan un
impacto significativo en las conversaciones familiares,
dando lugar a discusiones. Se observa que, en muchos
casos, las familias optan por evitar o desviar estos
temas, limitando así la expresión de la curiosidad de
los adolescentes.
Todo lo investigado y recopilado muestra la impor-
tancia de fomentar una comunicación verdaderamente
abierta para abordar temas de gran relevancia. De
esta manera, se promueve un ambiente familiar que
facilite el desarrollo saludable de los adolescentes, fo-
mentando sus capacidades de expresión y crecimiento
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integral, preparándolos para llevar una vida plena en
la sociedad actual.
Palabras clave: adolescentes, desarrollo, actitudes,
comunicación, discusiones
Explicación del tema
Para comenzar, es fundamental saber que la adolescen-
cia es una fase de transición en la vida de un individuo
que se caracteriza por considerables cambios físicos,
emocionales y sociales.
Durante este periodo de tiempo, es común que
aparezcan o lleguen a aparecer los conflictos familiares,
porque es el momento en el que los jóvenes buscan
independencia y autonomía, mientras que los padres
intentan establecer límites e incluso se dan casos en los
que se intenta controlar ciertos aspectos de sus vidas
[1].
Asimismo, esos problemas no solo pueden represen-
tar un desafío para ellos, sino también para sus padres
y familiares. No obstante, también se puede considerar
otra perspectiva: pueden convertirse en oportunidades
para el crecimiento y fortalecimiento de las relaciones
paternales.
“Si bien es frecuente que las familias se enfrenten
a innumerables problemas que se acumulan, y que
causan estrés, tensión e incluso trastornos en sus in-
tegrantes, estas dificultades y estos problemas son
también grandes oportunidades de crecimiento” [2].
Ahora, tenemos que reconocer que todos estos con-
flictos son normales y son parte del proceso de desa-
rrollo. Los adolescentes van descubriendo su identidad
y sus límites, y a causa de esto, se puede llegar a
confrontaciones con los padres.
Es fundamental que tanto los niños como los padres
comprendan que las diferencias de opinión son una
parte esencial del crecimiento y no necesariamente
deben interpretarse como una falta de amor o respeto.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que los
conflictos deben ser abordados adecuadamente para
evitar que tengan consecuencias negativas en las rela-
ciones familiares. En este sentido, la comunicación
abierta y respetuosa desempeña un papel fundamental
[4].
Tanto los adolescentes como los padres tienen que
aprender a expresar claramente sus sentimientos y
necesidades y a escuchar activamente a la otra parte.
De las lecturas realizadas, se desprende que los
venes tienen un apego más fuerte hacia la madre,
lo que explica la buena comunicación que tienen con
ellas sobre temas más delicados. Esto podría deberse
al hecho de que pasan más tiempo con sus madres
o que estas están más implicadas en la vida de sus
hijos. Así, si surge una discusión dentro de la familia,
los adolescentes buscan dialogar con su madre cuando
les sucede algo "importante" o nuevo. Sin embargo,
limitan estos diálogos a temas que sean aprobados en
el hogar [4].
Esto quiere decir que hay temas de discusión frente
a los cuales las familias están completamente cerradas
lo que provoca que los jóvenes busquen respuestas en
internet o entre sus amistades. Si no existe una gran
y verdadera comunicación entre madre, padre e hijos,
pueden existir muchos malentendidos y nunca crear
lazos de confianza. A todo esto, tanto los progeni-
tores como los hijos, deben evitar las acusaciones y
ataques personales y en su lugar, encontrar soluciones
constructivas y obligaciones mutuas [5].
Es por esto que, establecer límites y normas claras
en el hogar trae ventajas. Los venes necesitan una
estructura y orientación para llegar a desarrollarse de
manera saludable y los padres desempeñan un papel
fundamental en la determinación de límites razonables
y la explicación de los mismos. Para tener una buena
comunicación, es fundamental, dar las razones a sus
hijos del por qué ponen esas normas o de sus actitudes,
para así evitar los conflictos.
Esto transmite un sentimiento de seguridad y per-
mite a los jóvenes tener una cierta autonomía dentro
de los límites establecidos. Otra estrategia conveniente
e importante para enfrentarse a los conflictos es pro-
mover la empatía y la comprensión mutua. Tanto ado-
lescentes como padres deben tratar de comprender las
perspectivas y las necesidades del otro.
Esto implica que las diferencias entre generaciones
no debe ser un impedimento para considerar diversos
puntos de vista y la búsqueda de obligaciones que
ambas partes deben aportar de manera responsable,
eficaz y satisfactoria.
68 Juventud y Ciencia Solidaria.
Los problemas o conflictos familiares impactan en
la actitud de los adolescentes, así como su capacidad
para encontrar o mantener un buen círculo de amis-
tades y su desenvolvimiento en la sociedad. También
puede influir en que algunos se conviertan en suje-
tos que permiten ser tratados de manera desfavorable,
mostrando una falta de liderazgo motivada por el temor
de cometer errores o fallar en algo. Por otro lado, al-
gunos pueden adoptar una actitud fuerte y un carácter
duro al imitar las malas conductas que observan en
las discusiones de sus padres.
En una de las investigaciones analizadas, se hizo
un estudio para comprobar cómo eran las discusiones
que tenían las familias.
Todo esto consistía en veintinueve tríadas familia-
res, compuestas por padres, madres e hijos adoles-
centes, los cuales eran grabados en sus casas. Los
padres tenían entre 40 y 55 años, mientras que los
hijos estaban en la adolescencia temprana e interme-
dia.
Para las grabaciones, se eligió un conflicto fami-
liar, frecuente e intenso emocionalmente, que había
ocurrido en las dos semanas previas. Las grabaciones
duraron aproximadamente de 12 a 15 minutos. “Se
trata de que ambas partes expongan sus puntos de
vista respectivos mientras paralelamente intentan en-
tender la propuesta del otro e incorporar a la propia”
[1].
En el análisis, se tuvo en cuenta la duración y los
porcentajes de ocurrencia. Los resultados que obtu-
vieron los autores fueron similares en todos los casos.
“De forma global las madres intervienen con más fre-
cuencia y con una mayor duración que los otros dos
miembros de la tríada. Los padres presentan una fre-
cuencia significativamente mayor que los hijos en los
dos niveles perspectivistas. El hijo ataca menos al
padre, este tiende a justificar más sus propuestas y a
mostrar mayor perspectivismo” [1].
Después de todo, una solución, y la más factible,
es buscar una buena manera de comunicarse entre
familias. Hablar no sólo implica conversar, sino tam-
bién escuchar activamente a los demás, lo que permite
una mejor comprensión de las preocupaciones y aspira-
ciones de todos. Esto, a su vez, promueve la empatía
y la capacidad de respetar las diferencias individuales.
Cuando los miembros de la familia están dispuestos
a mejorar sus habilidades de comunicación y a expresar
sus pensamientos y sentimientos de manera construc-
tiva, se sienten más apoyados y conectados entre sí. Un
ambiente hogareño ameno y amoroso no solo conduce
a una vida más placentera, sino que también brinda
las bases para resolver eficazmente los problemas que
puedan surgir [1].
La comunicación abierta y respetuosa permite abor-
dar los conflictos de manera proactiva, encontrar solu-
ciones y tomar decisiones conjuntas. Además, fortalece
los lazos familiares, ya que cada miembro se siente
valorado. Pero sin duda, la búsqueda de ayuda externa
se convierte en una necesidad imperante cuando se
enfrentan conflictos familiares persistentes y aparente-
mente irresolubles.
En situaciones en las que la cooperación de ambas
partes está ausente, y donde las tensiones y conflictos
parecen ser una constante que genera un ambiente
xico en el hogar, recurrir a un terapeuta familiar se
presenta como una solución de gran valía.
Un terapeuta familiar puede proporcionar un espa-
cio seguro y neutral, un refugio en el cual los miem-
bros de la familia pueden expresar sus preocupaciones,
miedos y frustraciones sin temor a juicios o confronta-
ciones.
Este entorno facilita una comunicación abierta y
honesta, que es esencial para abordar los problemas
subyacentes y trabajar en la resolución de conflictos.
Además, la terapia familiar no solo se enfoca en identi-
ficar los problemas, sino que también busca soluciones
satisfactorias para todos los involucrados [5].
Es importante recalcar que el incremento de la
conflictividad entre padres e hijos puede tener efectos
adversos notables en el desarrollo de los adolescentes,
dando lugar a una disminución en la autoestima, par-
ticularmente en las chicas, una reducción de la cohesión
familiar y la manifestación de problemas de externali-
zación.
Estos efectos pueden dejar huellas emocionales sig-
nificativas en su bienestar y capacidad para establecer
relaciones saludables. Por lo tanto, es crucial reconocer
la importancia de abordar estos conflictos de manera
efectiva, fomentando un ambiente familiar que pro-
mueva la comunicación abierta y el entendimiento
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mutuo, con el fin de mitigar estos impactos negativos
en el desarrollo de los adolescentes.
Este tema otorga la oportunidad de escuchar y ob-
servar las historias de varios adolescentes de un círculo
social, para conocer los conflictos familiares de manera
única y variada.
En un ejercicio de comunicación, cada adolescente
podría compartir sus experiencias personales y evi-
denciar cómo los conflictos familiares pueden generar
emociones intensas, estrés y tensiones en su vida dia-
ria. Escuchar sus historias puede inspirar para iniciar
discusiones sobre este tema; esto, para crear conciencia
y comprensión acerca de los efectos que los conflictos
familiares tienen en el desarrollo y el bienestar de cada
individuo.
La observación de las diferentes posibilidades de
cómo estos jóvenes lidiaron con sus conflictos fami-
liares, nos llevaron a abordar esta investigación y a
encontrar soluciones constructivas para apoyar a los
venes que enfrentan estos desafíos.
Conclusiones
La adolescencia puede ser un momento difícil para las
familias, pero también puede ser una oportunidad para
el crecimiento y el aprendizaje de las mismas.
Es inevitable que se produzcan conflictos entre los
venes y sus padres debido a los cambios que están
experimentando. Sin embargo, como ya se mencionó,
es apropiado y beneficioso para las familias abordar
estos conflictos y así evitar resultados negativos en el
ambiente familiar. Lo más factible es promover el creci-
miento personal y familiar. Es esencial ser tolerantes
con los diversos temas que los adolescentes enfrentan en
el mundo actual. La comunicación abierta y respetuo-
sa, establecer límites claros, fomentar la empatía y
buscar ayuda externa según sea el caso, puede superar
los conflictos y fortalecer las conexiones familiares.
Tratar estos problemas es constructivo. Lo venes
pueden adquirir habilidades para resolver problemas y
los padres pueden promover la confianza y la compren-
sión, de tal forma que todo el grupo familiar pueda
crecer y prosperar.
Cabe recalcar que los padres también deben comu-
nicarse con respeto hacia sus hijos, explicándoles el
motivo por el cual aún no pueden ser independientes
y por qué deben seguir ciertas normas. Lo principal
para evitar todos estos conflictos es fomentar la comu-
nicación y preguntar a los hijos cómo se sienten con lo
que se les dice.
Es vital entonces preguntar y hablar, es decir, tener
una buena comunicación, tanto de padres a hijos como
de hijos a padres, para lograr que todos se sientan ama-
dos y cercanos entre sí. De esta manera, se superan
los obstáculos que gradualmente los van alejando y se
permite establecer una relación sólida en el hogar.
Referencias
[1] Á. P. Jiménez y A. O. Delgado, «Comunicación y
conflicto familiar durante la adolescencia», An. Psi-
col., vol. 18, n.o 2, pp. 215-231, 2002.
[2] R. Arguello, «Los problemas de familia - conoce
cómo resolverlos | R&A Psicólogos». [En línea].
Disponible en: https://shorturl.at/cknuD
[3] N. Correa Rodríguez, J. A. Rodríguez Hernández, E.
M. Ceballos Vacas, y M. Álvarez Lorenzo, «¿Pe-
leamos o negociamos? La argumentación de los
padres y las madres con sus hijos e hijas adoles-
centes durante los conflictos familiares», EJIHPE
Eur. J. Investig. Health Psychol. Educ., vol. 3, n.
o
3, pp. 195-205, 2013.
[4] A. C. Luna Bernal, «FUNCIONAMIENTO FAMI-
LIAR, CONFLICTOS CON LOS PADRES Y SA-
TISFACCIÓN CON LA VIDA DE FAMILIA EN
ADOLESCENTES BACHILLERES», Acta
Colomb. Psicol., vol. 15, n.
o
1, pp. 77-85, jun.
2012.
[5] P. N. F. Rodríguez, «Conflictos familiares en la
niñez y la adolescencia», Centro de Psicología Can
vis. enero de 2021. Accedido: 22 de octubre de 2023.
[En línea]. Disponible en: https://shorturl.at/gkHT9