
En el camino de la investigación 71
nológicos o a Internet. Además, en algunos casos, los
estudiantes pueden enfrentar situaciones complicadas
de salud, trastornos psicológicos, entre otros.
Por lo tanto, para estos grupos vulnerables, es crucial
que se considere cuidadosamente la planificación de
tareas, procurando que las actividades académicas
sean apropiadas para las condiciones individuales de
cada estudiante, ya sea en términos económicos, so-
ciales, entre otros.
Palabras clave: sobrecarga, tareas escolares,
rendimiento académico, estudiantes, docentes
Explicación del tema
Los trabajos escolares son actividades que los niños,
niñas y adolescentes desarrollan durante la vida escolar
y que están encaminadas a fortalecer las habilidades
académicas, afectivas y creativas, y se utilizan en el
proceso de aprendizaje en el aula y como refuerzo o
aplicación de estos aprendizajes en el hogar. Por lo
general, cada institución educativa establece pautas
para la presentación de tareas para que los maestros
las consideren al planificarlas.
En este sentido, el Acuerdo Ministerial MINEDUC-
2018-00067-A, “define las tareas escolares como traba-
jos complementarios a los realizados dentro del aula,
que el docente solicita a sus estudiantes, tomando en
cuenta la planificación curricular y las necesidades de
aprendizaje de los estudiantes, observando su realidad,
para que sean elaboradas fuera de la jornada escolar,
en un tiempo determinado y con objetivos académi-
cos y formativos preestablecidos, permitiendo que el
estudiante refuerce y practique lo aprendido en clase”
[1].
A continuación, en cada apartado se analizará los
aspectos que deberían tener en cuenta los maestros
antes de enviar tareas a sus estudiantes:
La diversidad del aula
Es crucial tener en cuenta que cada salón de clases es
diferente en aspectos como: velocidad de aprendizaje,
estatus socioeconómico, cultura y etnicidad, etc. En
consecuencia, el profesor debe modificar y diversificar
sus métodos de enseñanza para proporcionar educación
básica a todos los estudiantes y mejorar su aprendizaje
[1].
El ritmo académico del alumnado
El ritmo académico de la clase debe ser tomado en
consideración por el profesor mediante la observación
del trabajo en el aula. De esta manera puede planificar
tareas que sean atractivas, apoyen, acentúen y desa-
rrollen las capacidades intelectuales y de aprendizaje,
ajustándolas a determinados lapsos de tiempo que per-
mitan a los estudiantes tener espacios de recreación en
sus hogares para evitar estrés y frustración [1].
La condición económica, social, cultural y
lingüística de los estudiantes
El rendimiento académico de un estudiante está in-
fluenciado por aspectos personales, familiares, socioe-
conómicos, culturales, geográficos, por la infraestruc-
tura institucional e incluso por el barrio o comunidad
en la que vive. En ciertos casos, hay alumnos que no
cuentan con acceso a TIC, (Tecnologías de la Informa-
ción y las Comunicaciones) o sus conexiones a Internet
no son de una buena calidad o simplemente no está a
su alcance. Por eso, es fundamental no ignorar estos
elementos, sino en su lugar analizar las circunstancias
del contexto de la alumno y diseñar tareas aptas a
desarrollarse en dicho ambiente [1].
Las condiciones de salud de algunos estudiantes
En las instituciones educativas por lo general hay gru-
pos de personas que han sido diagnosticadas con en-
fermedades a largo plazo o catastróficas, por tanto,
están en constantes consultas, terapias, tratamientos,
etc. Para estos grupos vulnerables debe enviarse una
cantidad balanceada de tareas que sea lo más prácticas
y sencillas posibles, tomando en cuenta el estado de
salud de cada persona, para que no sea una situación
compleja de sobrellevar [1].
Privilegiar la calidad de las tareas sobre la can-
tidad
Encontrar los puntos de dificultad de los estudiantes es
crucial para que los docentes puedan crear actividades