REVISTA
JUVENTUD Y CIENCIA SOLIDARIA:
En el camino de la investigación
La concientización del envío excesivo de
tareas escolares a niños y venes
Emily Noemí Sánchez Ochoa
Mi nombre es Emily Noemí Sánchez
Ochoa, tengo 17 años y estudio el segundo
año de BGU en la Unidad Educativa Sor
Teresa Valsé. Me gusta cantar, bailar y leer.
Quiero estudiar medicina en la universidad.
Resumen
En este trabajo se expondrán una serie de argumentos
que justifican y respaldan la concientización sobre la
sobrecarga de tareas enviadas a los estudiantes. El
objetivo es persuadir a la comunidad educativa para
que modifique los métodos de enseñanza y encuentre
estrategias que hagan que las actividades escolares
sean más sencillas, pero al mismo tiempo más efecti-
vas, en el cumplimiento de las destrezas establecidas
en el currículo educativo.
Además, se busca fomentar la curiosidad de los alumnos
por descubrir y aprender nuevas cosas. Se ha recurrido
a páginas web, documentos y citas de psicólogos, así
como a datos estadísticos de organizaciones como la
Organización Mundial de la Salud (OMS), como ma-
terial de apoyo para respaldar la postura de que el
exceso de tareas produce daños físicos y psicológicos.
Veremos cómo la teoría de que "entre más tarea, mejor
rendimiento se obtiene de los alumnos" se considera
una falacia. La realidad es que, entre más concretos,
directos y fáciles sean los trabajos escolares, mayor
será el interés por parte de los estudiantes, evitando
la frustración o el cansancio al realizarlos.
En cuanto al tipo de tareas que planifican los profe-
sores, es necesario tener en cuenta que no todos los
estudiantes cuentan con los recursos necesarios para
llevarlas a cabo, como el acceso a dispositivos tec-
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nológicos o a Internet. Además, en algunos casos, los
estudiantes pueden enfrentar situaciones complicadas
de salud, trastornos psicológicos, entre otros.
Por lo tanto, para estos grupos vulnerables, es crucial
que se considere cuidadosamente la planificación de
tareas, procurando que las actividades académicas
sean apropiadas para las condiciones individuales de
cada estudiante, ya sea en términos económicos, so-
ciales, entre otros.
Palabras clave: sobrecarga, tareas escolares,
rendimiento académico, estudiantes, docentes
Explicación del tema
Los trabajos escolares son actividades que los niños,
niñas y adolescentes desarrollan durante la vida escolar
y que están encaminadas a fortalecer las habilidades
académicas, afectivas y creativas, y se utilizan en el
proceso de aprendizaje en el aula y como refuerzo o
aplicación de estos aprendizajes en el hogar. Por lo
general, cada institución educativa establece pautas
para la presentación de tareas para que los maestros
las consideren al planificarlas.
En este sentido, el Acuerdo Ministerial MINEDUC-
2018-00067-A, “define las tareas escolares como traba-
jos complementarios a los realizados dentro del aula,
que el docente solicita a sus estudiantes, tomando en
cuenta la planificación curricular y las necesidades de
aprendizaje de los estudiantes, observando su realidad,
para que sean elaboradas fuera de la jornada escolar,
en un tiempo determinado y con objetivos académi-
cos y formativos preestablecidos, permitiendo que el
estudiante refuerce y practique lo aprendido en clase”
[1].
A continuación, en cada apartado se analizará los
aspectos que deberían tener en cuenta los maestros
antes de enviar tareas a sus estudiantes:
La diversidad del aula
Es crucial tener en cuenta que cada salón de clases es
diferente en aspectos como: velocidad de aprendizaje,
estatus socioeconómico, cultura y etnicidad, etc. En
consecuencia, el profesor debe modificar y diversificar
sus métodos de enseñanza para proporcionar educación
básica a todos los estudiantes y mejorar su aprendizaje
[1].
El ritmo académico del alumnado
El ritmo académico de la clase debe ser tomado en
consideración por el profesor mediante la observación
del trabajo en el aula. De esta manera puede planificar
tareas que sean atractivas, apoyen, acentúen y desa-
rrollen las capacidades intelectuales y de aprendizaje,
ajustándolas a determinados lapsos de tiempo que per-
mitan a los estudiantes tener espacios de recreación en
sus hogares para evitar estrés y frustración [1].
La condición económica, social, cultural y
lingüística de los estudiantes
El rendimiento académico de un estudiante está in-
fluenciado por aspectos personales, familiares, socioe-
conómicos, culturales, geográficos, por la infraestruc-
tura institucional e incluso por el barrio o comunidad
en la que vive. En ciertos casos, hay alumnos que no
cuentan con acceso a TIC, (Tecnologías de la Informa-
ción y las Comunicaciones) o sus conexiones a Internet
no son de una buena calidad o simplemente no está a
su alcance. Por eso, es fundamental no ignorar estos
elementos, sino en su lugar analizar las circunstancias
del contexto de la alumno y diseñar tareas aptas a
desarrollarse en dicho ambiente [1].
Las condiciones de salud de algunos estudiantes
En las instituciones educativas por lo general hay gru-
pos de personas que han sido diagnosticadas con en-
fermedades a largo plazo o catastróficas, por tanto,
están en constantes consultas, terapias, tratamientos,
etc. Para estos grupos vulnerables debe enviarse una
cantidad balanceada de tareas que sea lo más prácticas
y sencillas posibles, tomando en cuenta el estado de
salud de cada persona, para que no sea una situación
compleja de sobrellevar [1].
Privilegiar la calidad de las tareas sobre la can-
tidad
Encontrar los puntos de dificultad de los estudiantes es
crucial para que los docentes puedan crear actividades
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específicas destinadas a potenciar esas debilidades.
Para lograr que alcancen la destreza y/o destrezas
necesarias, se deben diseñar tareas que vayan desde
lo simple hasta lo complejo, ajustándose al progreso
que demuestren los estudiantes. De esta manera, se
puede evaluar la calidad y eficacia de estas tareas, las
cuales no solo contribuyen a que los alumnos superen
dichas dificultades iniciales, sino que también fomen-
tan la confianza en mismos y en su capacidad para
aprender nuevos conceptos [1].
La integración de la familia
Las nuevas reglas con respecto a los tipos de tareas
y los tiempos efectivos para resolver las mismas, sub-
rayan y valoran, como factor afectivo en el proceso
de aprendizaje, la participación de la familia. Se in-
fiere que los padres comúnmente dialogan, apoyan y
están pendientes del rendimiento académico de sus
hijos, de modo que se fortalecen los lazos familiares.
Sin embargo, la sobrecarga y dificultad de las tareas
escolares ha provocado que los adultos se involucren
en la ejecución de las mismas, pues quieren que sus
representados obtengan buenas calificaciones [1].
Estrategias para coordinar la distribución de
tareas
Cuando el desarrollo de una tarea requiere procesos
continuos, como la lectura de obras literarias comple-
tas, micro proyectos o ejecución de investigaciones,
entre otros, es importante que el maestro establezca
con antelación el tiempo que se necesitará para elabo-
rar la tarea, de forma que los chicos puedan distribuir
el trabajo por partes, para que no resulte cansado y lo
realicen con calma [1].
Por otro lado, para aquellos deberes que sean de
un día para otro, se recomienda a los docentes hacer
un calendario en el que se repartan las asignaturas
de acuerdo con los días de la semana y se envíe solo
aquellos que sean absolutamente necesarios, relevantes
y beneficiosos desde el punto de vista educativo. El
estudiantado deberá estar implicado para la organi-
zación de este cronograma. Este calendario deberá
ser expuesto en cada aula y si es posible colgado en
medios tecnológicos. Además, cabe recalcar que “para
la planificación de los calendarios se recuerda, que no
se debe enviar tareas escolares los días viernes, fines
de semana y feriados”, según lo establece el Acuerdo
Ministerial MINEDUC-2018-00067-A, emitido el 19 de
junio de 2018 [1][2].
Figura 1. Tip os de tareas y tiempos sugeridos para los
niveles de Educación General Básica y Bachillerato General
Unificado
Fuente: [1]
El horario sugerido en el párrafo anterior, es adapta-
ble a las necesidades de los estudiantes, teniendo en
cuenta su edad y los temas tratados en cada nivel y
subnivel educativo. Todos los cambios deben realizarse
correctamente y ser informados a la comunidad edu-
cativa. De la misma manera, en juntas académicas,
el personal docente debe manifestar los resultados de
la aplicación de la política de tareas según el horario
previsto y dar ciertos juicios de valor que inciten a la
junta académica a realizar ajustes en el calendario, de
ser necesario.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reali-
un estudio en el que se señalaba que “el 34 % de
los niños y un 25 % de las niñas de 11 años se sienten
agobiados por los deberes. A partir de ahí, las cifras
solo se incrementan: a los 13 años el 55 % de las chicas
y el 53 % de los chicos, y a los 15 el 70 %” [2].
Con estos datos podemos darnos cuenta de que el
mito: “entre más deberes se envía, más se aprende”, es
totalmente falso y erróneo, puesto que investigaciones
recientes indican que esto puede tener un impacto en
la salud mental de los estudiantes.
Según la OMS, esta presión se traduce en un in-
cremento de estrés, lo que conlleva a un aumento de
comportamientos que ponen en riesgo la salud con pro-
blemas como: dolores de cabeza, espalda, y mareos. Y,
en el ámbito psicológico, se presentan problemas como
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tristeza, tensión o nerviosismo, que son la manera que
tiene el organismo de rechazar el exceso de trabajo [2].
La mayoría de los estudiantes identifican la tarea
como su principal fuente de estrés, ya que deben perder
horas de sueño o diversión para terminarla. Como con-
secuencia, frecuentemente experimentan insomnio y
otros síntomas de agotamiento físico y mental, lo cual
conduce a problemas más graves como depresión o
ansiedad [2].
Otra evidencia de que lo anteriormente mencionado
es verídico, son los datos del Servicio de Atención Psi-
cológica (SAP) de Cecodap (Centros Comuninatarios
de Aprendizaje), que señala que los cambios de humor
representan el 39 % de las solicitudes en 2021, algu-
nas de cuyas consultas están relacionadas con la alta
demanda de tareas [2].
Conclusiones
El envío de tareas a casa se puede considerar como una
herramienta que refuerza los conocimientos adquiridos
en clase, no obstante, la sobrecarga de tareas tanto
para niños como adolescentes, puede ocasionar pro-
blemas de salud y psicológicos, como la ansiedad y
depresión, por el gran estrés que genera en ellos. Tal
como expresa la consejera de salud mental de Human-
told, Emmy Kang “no creo que debamos desechar la
tarea, creo que deberíamos desechar la tarea sin sentido
y sin propósito”.
Dando a entender que las tareas planificadas por
los docentes deben ser prácticas y sencillas, enfocadas
en lograr que los estudiantes aprendan y demuestren
interés por comprender el tema, y no plantear muchas
actividades, que a la larga causan fatiga y hastío a
chicos y chicas.
Además, en cada institución educativa, se debería
implementar calendarios de tareas que se adapten a la
edad de los muchachos y al nivel educativo que cursan,
procurando que el periodo de tiempo en realizarlas
sea mínimo y que no se envíen trabajos a casa los
fines de semana, para que los estudiantes puedan dis-
frutar tiempo en familia y tener espacios recreativos
que los saquen de la rutina escolar. Por último, en
las tareas diseñadas por los maestros, debe conside-
rarse el estado económico, social, cultural, de salud
y psicológico de cada uno de los estudiantes, pues,
aunque no parezca, son elementos que inciden en su
rendimiento académico.
Referencias
[1] Ministerio de Educación, «Guia de tare-
as escolares». 2018. [En línea]. Disponible en:
https://shorturl.at/hFIQY
[2] M. V. Coutsogiannis, «¿Qué hay detrás de la sobre-
carga de tareas?», Cecodap - Por los derechos de los
niños, niñas y adolescentes. abril de 2022. [En línea].
Disponible en: https://shorturl.at/nDFJM