
En el camino de la investigación 79
la fertilidad, induciendo la maduración de los óvulos.
Simultáneamente, se realiza una prueba de semen en el
hombre para recoger los espermatozoides más saluda-
bles. En el caso de infertilidad masculina o ausencia de
una figura masculina, se puede recurrir a un donante.
Seguidamente, en el procedimiento denominado as-
piración folicular se recolectan los óvulos de los folícu-
los mediante un aparato de aspiración. Después, en
la fertilización, se mezclan los óvulos extraídos con
los espermas en un plato de laboratorio. Los óvulos
fertilizados se mantienen en observación de 3 a 5 días
durante su crecimiento, además se debe realizar un
agujero en la parte pelúdica del ahora embrión para
que se adhiera al útero.
Finalmente, en el proceso de transferencia del em-
brión se transportan el o los embriones por medio de
una jeringa y un tubo que pasará por el cuello uterino
hasta el útero; cuando esto suceda la mujer deberá
permanecer acostada alrededor de 15 minutos.
Figura 1. Posibilidades de la Fecundación In Vitro
Fuente: [2]
Ahora, que ya se conoce como funciona la fecun-
dación in vitro, hablemos de sus varios beneficios o
ventajas. La principal de ellas es que brinda y concede
el deseo de concebir un hijo a las personas que no
pueden fecundar de forma normal, como lo son: las
parejas estériles, tanto hombres como mujeres; pare-
jas del mismo sexo, es decir homosexuales y madres
solteras que quieran tener un bebe sin una figura mas-
culina.
También existen situaciones en las que las mujeres
desean conservar sus óvulos durante cierto período, me-
diante la criopreservación, para extender la posibilidad
de maternidad hasta alcanzar la madurez y estabilidad
económica, así como emocional. Incluso los embriones
conservados pueden ser donados en el futuro. Otra de
sus ventajas es que previene enfermedades genéticas,
pues en el tiempo que los embriones se encuentran en
observación antes de introducir los óvulos fecundados
al útero, es posible controlar y determinar si hay algún
problema en la formación del bebé [3].
Sin embargo, la FIV presenta ciertos inconvenientes
en lo social, ético y económico.
Así, para realizar el proceso del FIV, existe la in-
tervención de personas externas a la “pareja”, es decir
la participación de especialistas, lo cual afecta a la
supuesta intimidad y a la reproducción natural entre
personas. Esto puede llegar a perjudicar a la relación
y conexión entre los progenitores en los ámbitos de la
comunicación y la confianza mutua.
Al momento de la observación y análisis de los
embriones en el plato de laboratorio, se realiza una
selección de “los más sanos”, en cambio los que presen-
ten problemas serán descartados y desechados. Esto ha
provocado dudas y críticas contradictorias, que cues-
tionan el hecho de botar, literalmente, estos embriones
defectuosos, ¿Se estaría quitando el derecho a vivir
a un posible bebé? presentando una actitud “racista”
ante el rechazo de los defectos y características encon-
trados. ¿Se estaría salvando a un bebé que tendría
complicaciones individuales y sociales, evitando enfer-
medades o discapacidades permanentes, que solamente
harán que lo traten y lo vean diferente por todo el resto
de su existencia? Claro está que hacerlo es completa-
mente legal, pero habrá que afrontar las consecuencias
morales.
La religión también influye en este debate, pues
la iglesia católica enseña que la vida comienza en el
momento de la concepción y ha condenado la destruc-
ción de embriones como un fenómeno comparable al
aborto y la eutanasia. Otro ejemplo de ello es el cris-
tianismo que en general no acepta la FIV porque es
un método de reproducción antinatural que puede
afectar las tradiciones cristianas como la paternidad
y el matrimonio. Por otra parte, el islam consiente
esta práctica, pero únicamente puede realizarse entre
marido y mujer, dejando de lado la posibilidad de que
parejas del mismo sexo conciban un bebé. En cada una
de estas posiciones intervienen la moral y las creencias
religiosas de los individuos.