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signos de identidad que permiten caracterizar a los indi-
viduos y a las sociedades que los portan, constituyendo
una extraordinaria fuente de información” [1].
Con el transcurso del tiempo, la fabricación de es-
tos adornos ha evolucionado y mejorado, incorporando
diversos tipos de materiales. Además, se han intro-
ducido nuevas técnicas y diseños, ampliando la paleta
de colores y formas disponibles.
Este progreso ha generado la creación de oficios
especializados, como el de la joyería y las artesanías.
En varios estudios se señala que, además de lo es-
tético y ornamental, los accesorios también tenían un
valor simbólico pues eran usados en rituales y para
identificar no solo la cultura, sino también el rango o
el rol de las personas de la comunidad.
También existían diferencias entre los adornos usa-
dos por los hombres y por las mujeres, así como según
las edades. Por otra parte, también representan ele-
mentos del entorno natu- ral y social, por ejemplo,
recrean figuras de la flora y fauna de la región.
En la Breve historia de la joyería, se dice que: “Los
primeros indicios de joyas provienen de África, durante
la prehistoria, donde se creaban a partir de cuentas de
concha de caracol marino. Los hombres de Cromañón
fabricaban collares y brazaletes de hueso y dientes,
piedras que colgaban de trozos de cuerda y piezas de
hueso tallado para abrochar la ropa”.
Hace 7.000 años, aparecieron las primeras joyas
encobre, pero los primeros signos de manufactura de
joyería datan de la época del antiguo Egipto.
En este periodo las joyas comenzaron a simbolizar
estatus y poder religioso en la comunidad y no sólo
eran llevadas por las clases ricas en vida, sino también
en la muerte, formando parte del denominado ajuar
funerario” [2].
Las técnicas han ido variando con el tiempo, sin
embargo, reseñan, en cuanto al ensartado, que es “una
de las técnicas más antiguas utilizadas en la creación
de joyas y bisutería. Se cree que se originó en la Edad
de Piedra, cuando los seres humanos comenzaron a
perforar y ensartar cuentas y piedras preciosas en hilos
de cáñamo y otras fibras naturales.
Estas primeras joyas de ensartado eran simples y
primitivas, pero eran valoradas por su belleza y su
capacidad para simbolizar el estatus y la riqueza” [3].
Es importante también señalar que hay materiales,
sobre todo en el caso de los metales, que son considera-
dos importantes para la salud.
Como ejemplo de nuestras culturas latinoameri-
canas, tenemos la del pueblo Shuar que elaboran diver-
sos accesorios con elementos de la naturaleza, según
refiere Unicef en un análisis de las artesanías: “Las
manillas, collares, tejidos de mullos, semillas, plumas
y otros objetos eran utilizados para adornarse durante
las fiestas, celebraciones o rituales como la fiesta o
celebración del uwi (chonta) o la celebración de nua
tsankramu (mujer adolescente). No todas las mujeres
se adornaban con todos los atuendos, sino tan solo las
mujeres de edad, consideradas en la sociedad shuar
desde los 15 hasta los 40 años; también lo hacían las
mujeres, los hijos de hombres cazadores” [4].
En el caso del pueblo Emberá [5], las características
de sus adornos son expresadas en “accesorios creados
para el matrimonio, el nacimiento o un entierro. En
los niños se colocan collares negros y rojos y pulseras
en la pierna izquierda para el mal de ojos, que deben
estar bendecidos para que surtan efecto. Los jóvenes
usan pulseras en el brazo derecho si son solteros y en
el izquierdo si están comprometidos.”
En el pueblo Saraguro los collares vistosos también
son expresión de su identidad, así se recoge en este tes-
timonio: “La cosmovivencia se expresa en el tejido de
formas hermosas. De un lado, los diferentes colores que
conforman la walka hacen referencia a la diversidad
de culturas del Abya-Yala, a la armonía con todos los
seres de la Pachamama. Del otro, su forma de círculos,
uno dentro de otro hasta ser 50 filas, indica la noción
del tiempo circular, el PACHAKUTIK. Se trata de un
término sagrado cuyo significado es el eterno retorno de
los tiempos. En kichwa Pacha significa tiempo, espacio.
Kutik significa regreso, retorno”.
Con relación al tejido del collar: “Se conoce con
el nombre de okama que significa collar de elevado
contenido simbólico para las saraguras ya que este
representa, el largo camino que es recorrido por todo
el cuello.
Para realizar este accesorio, se ensartan los mullos,
haciendo algunos movimientos en mano alzada para ir
generando un patrón de manera concreta, utilizando la
aguja de pelo que es muy delgada y de metal, misma