REVISTA
JUVENTUD Y CIENCIA SOLIDARIA:
En el camino de la investigación
Aprendiendo a emprender
Nidia Melina López Almeida
Soy Nidia Melina López Almeida,
estudiante del séptimo año de Educación
General Básica de la Unidad Educativa
Eugenio Espejo, tengo 12 años de edad y
me gustan los deportes. Entreno voley y
mi hobby actual es elaborar accesorios con
mullos para mis amistades y familiares.
Resumen
El presente artículo da a conocer la experiencia de
un emprendimiento que inició como un pasatiempo
durante la pandemia, cuando no se podía acudir a la
escuela y había mucho tiempo libre.
Recupera la práctica de nuestras culturas latinoameri-
canas, en las que han estado presentes los accesorios
o adornos como muestra de identidad y pertenencia
a un grupo étnico. En la actualidad, adolescentes y
venes los utilizan como símbolo de amistad.
Palabras clave: artesanías, cultura, aprendizaje,
chaquiras
Explicación del tema
En la historia de la humanidad, los vestigios de los
pueblos que han habitado diversos territorios demues-
tran que en las manifestaciones culturales ocupan un
lugar importante los accesorios y adornos con metales,
madera, cuero, conchas, huesos, pedrería, semillas,
dientes, pieles, entre otros, como representaciones
propias de sus identidades.
En su estudio sobre el simbolismo, Virginia Barcela
señala que: “Desde el origen de la humanidad, los
adornos personales se crearon para embellecer el cuerpo
humano. También fueron concebidos, quizás desde el
|mismo momento de su utilización, como un modo de
lenguaje que, de forma muy acertada, se ha definido
como Langage sans parole, es decir, lenguaje sin pala-
bras. Los elementos de adorno personal son, por tanto,
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100 Juventud y Ciencia Solidaria.
signos de identidad que permiten caracterizar a los indi-
viduos y a las sociedades que los portan, constituyendo
una extraordinaria fuente de información” [1].
Con el transcurso del tiempo, la fabricación de es-
tos adornos ha evolucionado y mejorado, incorporando
diversos tipos de materiales. Además, se han intro-
ducido nuevas técnicas y diseños, ampliando la paleta
de colores y formas disponibles.
Este progreso ha generado la creación de oficios
especializados, como el de la joyería y las artesanías.
En varios estudios se señala que, además de lo es-
tético y ornamental, los accesorios también tenían un
valor simbólico pues eran usados en rituales y para
identificar no solo la cultura, sino también el rango o
el rol de las personas de la comunidad.
También existían diferencias entre los adornos usa-
dos por los hombres y por las mujeres, así como según
las edades. Por otra parte, también representan ele-
mentos del entorno natu- ral y social, por ejemplo,
recrean figuras de la flora y fauna de la región.
En la Breve historia de la joyería, se dice que: “Los
primeros indicios de joyas provienen de África, durante
la prehistoria, donde se creaban a partir de cuentas de
concha de caracol marino. Los hombres de Cromañón
fabricaban collares y brazaletes de hueso y dientes,
piedras que colgaban de trozos de cuerda y piezas de
hueso tallado para abrochar la ropa”.
Hace 7.000 años, aparecieron las primeras joyas
encobre, pero los primeros signos de manufactura de
joyería datan de la época del antiguo Egipto.
En este periodo las joyas comenzaron a simbolizar
estatus y poder religioso en la comunidad y no sólo
eran llevadas por las clases ricas en vida, sino también
en la muerte, formando parte del denominado ajuar
funerario” [2].
Las técnicas han ido variando con el tiempo, sin
embargo, reseñan, en cuanto al ensartado, que es “una
de las técnicas más antiguas utilizadas en la creación
de joyas y bisutería. Se cree que se originó en la Edad
de Piedra, cuando los seres humanos comenzaron a
perforar y ensartar cuentas y piedras preciosas en hilos
de cáñamo y otras fibras naturales.
Estas primeras joyas de ensartado eran simples y
primitivas, pero eran valoradas por su belleza y su
capacidad para simbolizar el estatus y la riqueza” [3].
Es importante también señalar que hay materiales,
sobre todo en el caso de los metales, que son considera-
dos importantes para la salud.
Como ejemplo de nuestras culturas latinoameri-
canas, tenemos la del pueblo Shuar que elaboran diver-
sos accesorios con elementos de la naturaleza, según
refiere Unicef en un análisis de las artesanías: “Las
manillas, collares, tejidos de mullos, semillas, plumas
y otros objetos eran utilizados para adornarse durante
las fiestas, celebraciones o rituales como la fiesta o
celebración del uwi (chonta) o la celebración de nua
tsankramu (mujer adolescente). No todas las mujeres
se adornaban con todos los atuendos, sino tan solo las
mujeres de edad, consideradas en la sociedad shuar
desde los 15 hasta los 40 años; también lo hacían las
mujeres, los hijos de hombres cazadores” [4].
En el caso del pueblo Emberá [5], las características
de sus adornos son expresadas en “accesorios creados
para el matrimonio, el nacimiento o un entierro. En
los niños se colocan collares negros y rojos y pulseras
en la pierna izquierda para el mal de ojos, que deben
estar bendecidos para que surtan efecto. Los jóvenes
usan pulseras en el brazo derecho si son solteros y en
el izquierdo si están comprometidos.
En el pueblo Saraguro los collares vistosos también
son expresión de su identidad, así se recoge en este tes-
timonio: “La cosmovivencia se expresa en el tejido de
formas hermosas. De un lado, los diferentes colores que
conforman la walka hacen referencia a la diversidad
de culturas del Abya-Yala, a la armonía con todos los
seres de la Pachamama. Del otro, su forma de círculos,
uno dentro de otro hasta ser 50 filas, indica la noción
del tiempo circular, el PACHAKUTIK. Se trata de un
término sagrado cuyo significado es el eterno retorno de
los tiempos. En kichwa Pacha significa tiempo, espacio.
Kutik significa regreso, retorno”.
Con relación al tejido del collar: “Se conoce con
el nombre de okama que significa collar de elevado
contenido simbólico para las saraguras ya que este
representa, el largo camino que es recorrido por todo
el cuello.
Para realizar este accesorio, se ensartan los mullos,
haciendo algunos movimientos en mano alzada para ir
generando un patrón de manera concreta, utilizando la
aguja de pelo que es muy delgada y de metal, misma
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que tiene un ojal grande que permite a las saraguras,
poder enhebrar con mayor facilidad” [6].
Así, cada pueblo ha construido sus formas de ex-
presión a través de la indumentaria y los accesorios.
Esto irá transformándose también de acuerdo al mo-
mento histórico y a los cambios que se operan en la
cultura. En la actualidad, los collares y manillas es-
tán muy presentes en sectores venes de la población,
muchas veces con diseños étnicos y de elaboración de
los pueblos indígenas, representan también sus for-
mas de expresarse, de ver la realidad, de construir su
identidad.
La experiencia
En este artículo se relata la vivencia de Tayba y Melina,
dos amigas de 13 y 12 años, quienes, hace tres años du-
rante la pandemia de COVID, decidieron emprender la
creación de pulseras y collares utilizando los materiales
disponibles en sus casas. A través de videollamadas,
intercambiaban ideas sobre diversos modelos y tam-
bién se inspiraban en propuestas que encontraban en
internet.
Al regresar a clases presenciales, retomaron la idea.
Tayba contin haciendo manillas y collares, pues le
regalaron el material suficiente. Sus compañeras de
aula solicitaban más manillas, por lo que Melina tuvo
que ayudar a su compañera a confeccionarlas.
Pensando en crear un emprendimiento Tayba y
Melina siguieron un curso para hacer bisutería en
donde aprendieron a hacer cadenas, collares, mani-
llas, anillos con otro tipo de herramientas y materiales,
el siguiente paso fue diseñar un logo y producir un
catálogo. A partir de eso las ventas aumentaron. Los
precios de sus creaciones son dicos y dependen del
tipo de bisutería solicitada, además de los materiales
utilizados.
Para las emprendedoras, esta actividad les resulta
divertida y desestresante, han llegado a fortalecer su
amistad gracias a ella y a desarrollar el trabajo en
conjunto, razón por la cual quieren continuar con este
arte.
Conclusiones
La actividad desarrollada ha permitido conocer la di-
versidad de expresiones culturales así como las formas
y elementos para elaborar los accesorios.
También, ha permitido entender que a través del
arte y la artesanía se está expresando no sólo una
estética sino una identidad.
La experiencia denota lo valioso que es trabajar
en equipo y cómo eso fomenta la amistad. Por otra
parte, este emprendimiento ha permitido valorar las
habilidades y destrezas, así como la confianza.
Esta actividad, realizada más bien por diversión,
ha generado una lección importante, que se resume en:
aprender a emprender.
Agradecimientos
Quiero agradecer a mi abuela Nidia por apoyarme en
este emprendimiento, a mi amiga Tayba por siempre
estar conmigo, a mi mamá Elizabeth Almeida por
impulsarme en escribir sobre la experiencia.
Referencias
[1] V. Barciela González, Adorno y simbolismo:
los adornos personales del Neolítico y Ene-
olítico en Villena (Alicante). Fundación Munici-
pal «José María Soler», 2008. [En línea].
Disponible en: https://shorturl.at/gyHRV
[2] Ana Marketing, «Breve historia de la
joyería», Anartxy. [En línea]. Disponible en:
https://shorturl.at/INW89
[3] E. Soto, «La historia de la técnica de ensartado en
la bisutería», Crear Bisutería. [En línea].
Disponible en: https://shorturl.at/pV589
[4] R. Cruz, «Tecnología productiva - Ama-
zonía (Artesanía)», 2007. [En línea]. Disponible
en: https://shorturl.at/eoNS6
[5] Pueblos Originarioss, «Cultura Emberá: Arte-
sanías con chaquiras.» [En línea]. Disponible en:
https://shorturl.at/avHU1