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Juventud y Ciencia Solidaria.
Otro de los hábitos negativos identificados es la plementa en su rutina diaria. Estas variaciones están
combinación de tareas, conocida como multitarea. estrechamente relacionadas con las decisiones cotidia-
Según [8], esta se produce “cuando el cerebro se dedica nas, como optar por dedicar más tiempo a las redes
unos minutos o segundos a realizar una tarea, luego sociales o a las actividades académicas. En este sen-
a otra y después a otra”. Sin embargo, el cerebro no tido, lo que permite a algunos estudiantes alcanzar un
puede ejecutar dos acciones simultáneamente, ya que mejor rendimiento es la capacidad de tomar decisiones
al intentar hacerlo se genera una alteración en los acertadas y coherentes con sus objetivos educativos.
procesos atencionales, lo que provoca bloqueos en la
memoria y una disminución en la eficacia académica.
En palabras de la autora, “el cerebro es capaz de cap-
Conclusiones
tar mucha información de forma superficial, pero no
es capaz de retenerla”.
La presente investigación permitió identificar los
hábitos que influyen en el rendimiento académico de
los estudiantes de octavo año de la Unidad Educa-
tiva Agronómico Salesiano (UEAS) y determinar su
incidencia en los procesos de aprendizaje. Los hábitos
positivos, como la organización y la práctica regular
de actividad física, se consolidan como factores funda-
mentales para un desempeño académico óptimo. En
contraste, los hábitos negativos —entre ellos la falta
de sueño, la mala nutrición y el uso excesivo de dis-
positivos electrónicos— inciden de manera adversa en
el desarrollo educativo de los estudiantes. Por ello, re-
sulta esencial promover la adopción de hábitos saluda-
bles y sostenibles que fortalezcan la concentración, la
motivación y la eficiencia en el estudio, al tiempo que
se evita la repetición de conductas contraproducentes.
Tal como se ha evidenciado, pequeños cambios en la
rutina diaria pueden generar un impacto significativo
en la productividad y el aprovechamiento académico.
El entorno social también ejerce una influencia
significativa en el rendimiento académico, ya que las
relaciones interpersonales se encuentran estrechamente
vinculadas con las decisiones y comportamientos que
los estudiantes adoptan. Por ello, resulta fundamen-
tal rodearse de personas que inspiren superación per-
sonal y fomenten conductas constructivas, alejándose
de hábitos que puedan afectar negativamente su de-
sarrollo. Para lograr que los hábitos positivos previa-
mente identificados —como la planificación, la buena
nutrición y la práctica regular de ejercicio— se con-
soliden de manera automática, la clave radica en la
constancia y la repetición de estas acciones hasta con-
vertirlas en parte natural de la rutina diaria.
Los pequeños cambios que incorporamos en nues-
tra rutina diaria determinan en gran medida el
rendimiento académico, aun cuando al inicio puedan
parecer detalles insignificantes. Del mismo modo que
los intereses de una deuda se acumulan con el tiempo,
las mejoras o deficiencias en los hábitos de estudio
generan efectos proporcionales a largo plazo. Adoptar
buenas prácticas desde el comienzo del proceso educa-
tivo favorece el desarrollo de una mayor productividad
y una comprensión más profunda de los contenidos. En
este sentido, Clear [9] afirma que “pequeños cambios
en la rutina diaria pueden tener un gran impacto a
futuro”, lo que refuerza la importancia de la constancia
y la disciplina en la formación de hábitos positivos.
Referencia
[1] R. Prada Nuñez, A. Aloiso, and W. R. Aven-
daño Castro, “Hábitos de estudio y ambiente esco-
lar: determinantes del rendimiento académico en
estudiantes de básica secundaria,” vol. 41, no. 35,
pp. 160–169, publisher: Espacios.
[2] A. G. Vallejo and M. A. Jiménez, “Influencia
de la actividad físico-deportiva en el rendimiento
académico, la autoestima y el autoconcepto de las
adolescentes: el caso de la isla de tenerife (influ-
ence of physical-sports activity on academic perfor-
mance, self-esteem and self-concept of adolescent
girls: the case of the island of tenerife),” vol. 46,
pp. 120–128, ISBN: 1988-2041.
Al momento de incorporar un hábito de estudio, la
meta suele ser la misma tanto para los estudiantes con
bajo rendimiento como para aquellos con un desem-
peño destacado. La diferencia no radica en el propósito,
sino en los pequeños cambios que cada estudiante im-