REVISTA  
JUVENTUD Y CIENCIA SOLIDARIA:  
En el camino de la investigación  
Carne in vitro: su impacto en la ética  
moral  
Romina Anahí Quito Romero, Margarita Valentina Vázquez Auquilla,  
Diego Alejandro Cadena Londa, Sofia Anahí Guaraca Galarza  
Mi nombre es Diego Alejandro Ca-  
dena Londa, tengo 15 años y estudio en  
el 10mo año EGB de la Unidad Educativa  
Particular Hermano Miguel de la Salle, en  
Cuenca. Me gusta el básquetbol. Quiero  
estudiar Arquitectura en la universidad.  
Mi nombres es Margarita Valentina  
Vázquez Auquilla, tengo 14 años  
y
estudio en el 10mo año EGB de la Unidad  
Educativa Particular Hermano Miguel de la  
Salle, en Cuenca. Me gusta el atletismo y las  
matemáticas. Quiero estudiar Arquitectura  
en la universidad.  
Mi nombre es Romina Anahí Quito  
Romero; tengo 14 años y estudio en el  
10mo año EGB, de la Unidad Educativa  
Particular Hermano Miguel de la Salle, en  
Cuenca. Me gusta la biología y el deporte.  
Quiero estudiar Biología Marina en la  
universidad.  
Sofia Anahí Guaraca Galarza tengo  
14 años y estudio en el 10mo año EGB, de  
la Unidad Educativa Particular Hermano  
Miguel de la Salle, en Cuenca. Me gusta  
dibujar y escuchar música. Quiero estudiar  
Medicina en la universidad.  
Resumen  
La carne cultivada, también conocida como carne ar- sacrificar animales, respetando así sus derechos como  
tificial, surgió como una innovación en el ámbito ali- seres vivos. Se trata de un proyecto prometedor, pues  
mentario. Este tipo de carne elimina la necesidad de la sociedad muestra un interés creciente por proteger-  
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En el camino de la investigación  
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los de manera más ética. Además, se ha investigado se produce en laboratorio a partir de células animales  
sobre su producción con el objetivo de contribuir a la extraídas mediante una biopsia y posteriormente cul-  
solución de la escasez de alimentos.  
tivadas. Para aumentar su producción, se emplean  
Desde una perspectiva ambiental, la carne culti- tanques denominados biorreactores, en los cuales se  
vada representa un método sustentable, ya que su introducen tiras de músculo del animal que, a través  
producción reduce las emisiones de gases de efecto in- de un proceso controlado, adquieren los nutrientes e-  
vernadero generadas por la industria ganadera. Entre senciales, el color, el sabor y la textura de la carne  
sus beneficios destaca su valor nutritivo, el cual es convencional [2].  
comparable al de la carne convencional. En el futuro,  
se prevé que su costo disminuya, lo que permitirá una  
mayor aceptación y producción.  
Este tipo de carne cuenta con el apoyo, princi-  
palmente, de personas jóvenes, vegetarianas y de  
comunidades religiosas que se oponen al sacrificio  
animal. No obstante, ciertos sectores de la población la  
rechazan al considerar que podría tener un sabor artifi-  
cial, lo que los lleva a preferir la carne de origen animal.  
Además, la carne producida en condiciones in vitro  
contiene grasa que, mediante el uso de bioimpresión  
3D, permite elaborar cortes específicos, especialmente  
destinados a preparaciones como los asados [2].  
En sus inicios, se empleaba el término in vitro para  
referirse a este tipo de carne; sin embargo, con el paso  
del tiempo se popularizó la denominación carne culti-  
vada, ya que alude directamente a la técnica utilizada  
en su producción. Este término resultó más atractivo  
para los consumidores, pues la palabra cultivada les  
resulta familiar y evoca procesos tradicionales de ela-  
boración de alimentos, como el del queso o la cerveza.  
Asimismo, existen otras denominaciones comúnmente  
utilizadas, entre ellas carne sintética, carne limpia,  
carne artificial, carne de laboratorio e incluso carne  
Frankenstein (Mirian, 2022).  
Palabras clave: carne, laboratorio, artificial, in vitro  
Explicación del tema  
Con el desarrollo de la ganadería industrial, los dere-  
chos de los animales se han visto gravemente vulnera-  
dos, ya que las condiciones de cría se han vuelto cada  
vez más crueles. Además, el medio ambiente ha resul-  
tado afectado por diversos factores, como la emisión  
de gases de efecto invernadero y el uso ineficiente de  
la tierra para la cría del ganado y la producción de  
su alimento. En este contexto, debería considerarse  
la prohibición de este tipo de ganadería con el fin de  
preservar los derechos de los animales y proteger el  
bienestar del planeta.  
La carne cultivada podría generar un cambio sig-  
nificativo a nivel mundial, considerando que cada año  
se consumen alrededor de 220 millones de toneladas  
de carne, lo que implica la muerte de millones de ani-  
males [3]. Esta elevada demanda plantea un riesgo  
futuro, ya que el sacrificio masivo de animales podría  
afectar la disponibilidad de alimentos, especialmente  
en una sociedad acostumbrada al consumo excesivo de  
productos cárnicos.  
Tras la reciente pandemia de COVID-19, la preocu-  
pación de la población por las enfermedades zoonóticas  
La carne convencional algunas veces no presenta  
ha aumentado significativamente [1]. Este contexto ha registro, no es producida en condiciones aptas y  
llevado a muchas personas a cuestionarse la seguri- provoca un gran maltrato animal. La carne sintética  
dad del consumo de carne proveniente de la industria tiene como principal objetivo reducir el maltrato ani-  
ganadera, dado que podría estar expuesta a contami- mal ocasionado por las industrias ganaderas, ofreciendo  
naciones que favorezcan la transmisión de dichas en- una alternativa para quienes buscan mantener una die-  
fermedades [1].  
ta equilibrada mientras promueven la protección de  
En los últimos años se ha propuesto una alternativa los derechos de los animales. No obstante, su principal  
frente a los problemas asociados a la ganadería indus- limitación radica en el alto costo de producción, lo que  
trial: la carne in vitro. Aunque este término aún no es también repercute en su precio de mercado. Se espera  
ampliamente conocido en algunos países, se proyecta que, con el tiempo y el incremento de su fabricación,  
como una posible solución global. Este tipo de carne los costos disminuyan y su consumo se vuelva más  
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Juventud y Ciencia Solidaria  
accesible. En la actualidad, esta carne se considera un costo de producción, podría mantener la dependencia  
producto de lujo, ya que un kilogramo puede alcanzar hacia las industrias ganaderas tradicionales.  
un precio aproximado de 80 dólares, frente a los 5,6  
dólares que cuesta la carne convencional.  
A pesar de las reservas mencionadas, los estudios  
muestran una tendencia creciente hacia la apertura  
frente a la carne sintética. El 66 % de las personas en-  
cuestadas afirma estar dispuesta a probarla, mientras  
que el 43 % no se muestra comprometido a consumirla  
de manera frecuente. Sin embargo, el 94 % de los en-  
cuestados no está dispuesto a pagar un precio superior  
al de la carne convencional [4].  
No obstante, es importante considerar que la gas-  
tronomía constituye uno de los elementos más repre-  
sentativos de la identidad cultural de cada nación, al  
ser la base de numerosas tradiciones y costumbres. Por  
esta razón, muchas personas rechazan la carne culti-  
vada, al percibirla como una posible amenaza para sus  
prácticas culinarias y su patrimonio gastronómico [2].  
Liu en 2022 [4] señalaron que, al comparar los aspec-  
tos éticos y nutricionales entre ambos tipos de carne,  
el 43 % de los encuestados considera que la carne ar-  
tificial es más ética y ecológica que la convencional  
(35 %), aunque el 53 % piensa que será menos sabrosa.  
Las principales dudas se relacionan con su impacto en  
la salud: el 37 % cree que será menos saludable que  
la carne tradicional, el 29 % considera que será más  
saludable y el 34 % no tiene una opinión definida.  
Uno de los países que más ha invertido en el de-  
sarrollo de carne sintética es Israel, con una inversión  
aproximada de 507 millones de dólares. En esta nación  
coexisten religiones como el judaísmo, el hinduismo  
y el islam, las cuales promueven la compasión y la  
amabilidad hacia los animales. Estas tradiciones re-  
ligiosas establecen normas que regulan el consumo  
de carne de manera humanitaria, evitando el sufrim-  
iento animal. Por ello, dichos países han mostrado un  
creciente interés en la producción de carne in vitro  
como alternativa ética, alineada con sus principios. En  
este contexto, los estándares Kosher y Halal adquieren  
relevancia, ya que exigen métodos que minimicen o  
eliminen el sufrimiento animal en el proceso alimenta-  
rio [2].  
En cuanto a la percepción general, el 49 % de los  
participantes describió la carne artificial como “prome-  
tedora y/o aceptable”, el 23 % la consideró “divertida  
y/o intrigante” y el 29 % la calificó como “absurda y/o  
repugnante. En total, el 66 % manifestó disposición  
a probarla, aunque el 43 % no planea consumirla de  
forma regular, y el 94 % no estaría dispuesto a pagar  
un precio mayor que el de la carne convencional [4].  
En la actualidad, existen más de veinte empresas  
dedicadas a la producción de carne artificial. El primer  
país en autorizar su comercialización fue Singapur, mar-  
cando un precedente en la historia de la alimentación  
moderna. Por su parte, en Israel se inauguró el primer  
restaurante que utiliza carne sintética en su menú, lo  
que refleja el avance y la aceptación progresiva de esta  
innovación alimentaria a nivel mundial [2].  
Debido al aumento exponencial de la población  
mundial, muchos países deberían comenzar a conside-  
rar la implementación de la carne artificial en la vida  
cotidiana e invertir en su desarrollo. Desde una pers-  
pectiva moral, su aceptación podría incrementarse pro-  
gresivamente, ya que este tipo de carne no implica  
el sacrificio de animales y, por tanto, contribuye al  
respeto de sus derechos. Además, representa una al-  
ternativa viable para las personas que han adoptado  
dietas vegetarianas o veganas por motivos éticos, y  
puede adecuarse a distintas creencias religiosas que  
promueven la compasión hacia los seres vivos.  
Desde una perspectiva social y ética, la población  
más joven tiende a aceptar con mayor facilidad la  
carne cultivada, ya que su producción implica pro-  
cesos menos crueles para los animales y un menor  
impacto en el ambiente y en la tierra, factores esen-  
ciales para la sostenibilidad de la vida. En contraste,  
No obstante, aún persiste un sector de la población  
gran parte de la población adulta manifiesta inquie- que rechaza esta innovación, aferrándose a las costum-  
tudes respecto al sabor, la textura y la seguridad de bres tradicionales y a la idea de que la carne natural es  
este producto, argumentando que podría carecer de la mejor opción, lo que también debe respetarse como  
naturalidad. Esta situación genera preocupación, pues parte del legado cultural de cada comunidad. Se debe  
la falta de aceptación generalizada, junto con el alto tener presente que lograr una aceptación generalizada  
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podría tomar varios años; sin embargo, mediante cam- naza real debido a la sobreexplotación de los recursos  
pañas informativas, conferencias y procesos educativos, naturales, es fundamental tomar conciencia y orientar  
sería posible fomentar una transición gradual hacia su los esfuerzos hacia un futuro más ético, sostenible y  
consumo. En el futuro, con el avance de la tecnología, responsable con el planeta.  
se espera que los costos de producción disminuyan  
considerablemente, facilitando así su incorporación en  
el mercado global [1].  
Referencia  
[1] C. Moyano Fernández, “Investigando en animales  
para producir alimentos más éticos: los límites  
morales de la carne cultivada,” Revista de Bioética  
y Derecho, no. 51, pp. 173–191, 2021. [Online].  
Por otro lado, la carne in vitro sugiere una infor-  
mación nutricional parecida a la carne proveniente de  
animales, debido a que las células extraídas de los  
animales se cultivan en tanques con nutrientes [2].  
[2] L. Gisie, “La carne in vitro, ¿un nuevo proyecto  
revolucionario para los animales?” Revista Latino-  
Americana de Direitos da Natureza e dos Animais,  
vol. 5, no. 1, pp. 17–35, Jan. 2022. [Online].  
Conclusiones  
La ganadería intensiva genera un impacto ambiental  
negativo de gran magnitud a nivel mundial. En este  
contexto, la carne cultivada se presenta como una de  
las mejores alternativas sostenibles para el futuro. Este  
tipo de carne no solo contribuye a la salud humana  
al reducir el riesgo de enfermedades asociadas con la  
carne convencional, sino que también evita el sacrificio  
cruel de millones de animales cada día. Asimismo, su  
producción ayuda a disminuir las emisiones de gases  
de efecto invernadero, la explotación excesiva de los  
suelos y el consumo desmedido de agua.  
[3] Párraga Sánchez, L. Cañas Lozano, and M. y. S.  
Universidad de Jaén. Organización de Empresas,  
“Creación y puesta en marcha de un negocio de pro-  
ducción y distribución de carne cultivada,” 2022.  
[Online]. Available: https://shorturl.at/WN5NN  
[4] J.  
Liu,  
J.  
M.  
Almeida,  
N.  
Rampado,  
B. Panea Doblado,  
Hocquette, M. P. Ellies-  
La carne in vitro puede convertirse en una opción  
viable incluso para comunidades que, por motivos reli-  
giosos o éticos, limitan el consumo de carne proveniente  
de sacrificios animales. A pesar de las inquietudes que  
aún persisten en ciertos sectores de la población, esta  
innovación alimentaria podría desempeñar un papel  
crucial en la seguridad alimentaria global. En un esce-  
nario donde la escasez de alimentos podría ser una ame-  
Oury, S. Chriki, and J.-F. Hocquette, “¿Qué  
opinan los consumidores italianos, portugueses y  
españoles sobre la carne “artificial”?” Eurocarne:  
La revista internacional del sector cárnico, no.  
309 (Septiembre), pp. 51–56, 2022, publisher:  
Estrategias Alimentarias Section: Eurocarne: La  
revista internacional del sector cárnico. [Online].