En el camino de la investigación
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rrollo de la autonomía [4]. Estudios nos confirman que los rodean resultan determinantes para favorecer su
los niños con TEA y bajo CI presentan una limitación autonomía y calidad de vida. Por ello, una adecuada
al momento de resolver problemas, la comunicación información y sensibilización sobre sus dificultades
funcional y la adaptación a su entorno [5].
permite generar condiciones más inclusivas que con-
Existen diferentes estrategias para mejorar las ha- tribuyan a su desarrollo y bienestar a largo plazo.
bilidades de los niños con TEA, entre ellas la terapia
del lenguaje, la cual contribuye al desarrollo y mejora
de las habilidades comunicativas [4]; la terapia ocupa-
Referencia
[1] A. Shah, N. Banner, C. Heginbotham, and B. Ful-
ford, “7. American Psychiatric Association (2013)
Diagnostic and Statistical Manual of Mental Dis-
orders, 5th edn. American Psychiatric Publishing,
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II): myopia for the future or hypersensitivity to
reward? Neuropsychologia, 40, 1690–1705. 9. Office
of Public Sector Information (2005) The Mental
and Older People, vol. 21, no. 5, p. 9, 2014, iSBN:
1118430972.
cional, que ayuda a regular las sensaciones y fomenta
una mayor independencia en las actividades diarias; y
el Análisis Conductual Aplicado (ABA), una interven-
ción que se basa en el refuerzo positivo de las conductas
adecuadas para promover aprendizajes funcionales [9].
Los métodos de enseñanza adaptados incluyen el
uso de dibujos y gráficos que apoyen el proceso de
aprendizaje, la elaboración de horarios y rutinas que
fomenten la autonomía e independencia del niño, así
como la implementación de actividades orientadas a
estimular el desarrollo de los sentidos, las cuales con-
tribuyen a mejorar sus capacidades cognitivas y adap-
El apoyo familiar y educativo es una parte fun-
damental para el desarrollo del niño, siendo estas las
principales influencias en el crecimiento del infante. Se
recomienda la correcta capacitación de los cuidadores
para ayudar a los niños con sus emociones y apren-
[2] C. Lord, M. Elsabbagh, G. Baird, and J. Veenstra-
Vanderweele, “Autism spectrum disorder,” The
Lancet, vol. 392, no. 10146, pp. 508–520, Aug. 2018.
La detección temprana de este trastorno permite
brindar a los niños terapias y educación especial que
favorezcan un mejor desarrollo [9]. Es fundamental que
estas intervenciones sean realizadas por profesionales
capacitados, como los docentes e investigadores que
lideran estos procesos, ya que, de lo contrario, no se
lograrán avances significativos que marquen una dife-
rencia en su desarrollo y en el alcance de su máximo
potencial.
[3] M. Elsabbagh, G. Divan, Y. Koh, Y. S.
Kim, S. Kauchali, C. Marcín, C. Montiel-Nava,
V. Patel, C. S. Paula, C. Wang, M. T.
Yasamy, and E. Fombonne, “Global Prevalence
of Autism and Other Pervasive Developmental
Disorders,” Autism Research, vol. 5, no. 3, pp.
160–179, Jun. 2012. [Online]. Available: https:
[4] R. L. Schalock, S. A. Borthwick-Duffy, V. J.
Bradley, W. H. E. Buntinx, D. L. Coulter,
E. M. Craig, S. C. Gomez, Y. Lachapelle,
R. Luckasson, A. Reeve, K. A. Shogren, M. E.
Snell, S. Spreat, M. J. Tasse, J. R. Thomp-
son, M. A. Verdugo-Alonso, M. L. Wehmeyer,
and M. H. Yeager, “Intellectual Disability:
Definition, Classification, and Systems of Sup-
ports. Eleventh Edition.” American Association
on Intellectual and Developmental Disabilities,
Conclusiones
El desarrollo cognitivo en niños con Trastorno del Es-
pectro Autista y bajo coeficiente intelectual requiere
una atención integral que combine tratamientos es-
pecializados, estrategias educativas adaptadas y un
entorno familiar y social comprensivo. Si bien las in-
tervenciones terapéuticas son fundamentales, el apoyo,
la empatía y el conocimiento por parte de quienes